martes, 21 de octubre de 2014

PASATIEMPOS. DESCUBRA LAS DIFERENCIAS EN EL TRONO DE LA PALOMA




1. La silueta de las esquinas pasará del cóncavo al convexo. Los Hermanos Caballero suprimen las ménsulas del trono de la Paloma, habituales en los grandes tronos malagueños (Esperanza, Soledad de Mena…) que sabiamente colocadas dan ligereza al conjunto y nos retrotraen a los tradicionales contornos del trono de carrete. Los hermanos Caballero desconocen estas formas, les resultan extrañas, por lo que rematan las esquinas a la usanza de los clásicos canastos sevillanos, tal y como podemos ver en otras obras de este taller en Málaga (tronos de Salesianos o Esperanza en su Gran Amor).


2. Castellanos es escrupulosamente fiel a las líneas maestras del trono de Pérez Hidalgo, acentúa como él las líneas rectas del cajillo, compensando así el personalísimo perfil sinuoso del frontal. El conjunto se realza, evitando la confusión de recientes tronos que no se sabe si se están viendo de frente o de lado. Los Hermanos Caballeros no sufren de horror vacui, están verdaderamente acojonados de dejar la más mínima superficie sin decorar, lo que diluye los elementos arquitectónicos.


3. El trono de Pérez Hidalgo, como el de Castellanos, utiliza como recurso decorativo, y absolutamente distintivo, una especie de barandilla, un dosel exento que recorre horizontalmente la base del cajillo. Su función es teatral y decorativa, pero solo es útil si el fondo sobre el que se superpone es un paño liso o escasamente decorado. Los hermanos Caballero no comprenden este elemento y sobredecoran el cajillo como si no hubiera un mañana, lo que dará el mismo efecto que ponerse una corbata de flores sobre una camisa estampada. El elemento más característico del trono de la Paloma perderá la razón de ser, sobrará.


4. Si no fuera bastante lo anterior, todos los restantes elementos decorativos aparecen rediseñados y alterados en formas y proporciones, llenando de efectismos innecesarios la elegancia del conjunto de Castellanos, fiel al espíritu de Pérez Hidalgo. Castellanos admiraba a Pérez Hidalgo, particularmente su trono de la Paloma, dudo que los Hermanos Caballero lo hayan siquiera visto en la calle y aún más que les gusten sus hechuras, sus grandes volúmenes y líneas maestras, pues su dibujo evidencia que se avergüenzan de ellas y las evitan.


5. Para finalizar, el trono de los Hermanos Caballero no será nunca el trono que (salvo los arbotantes) dejo completamente diseñado Jesús Alberto Castellanos Guerrero para la posteridad, el aprobado por cabildo de hermanos en 2010. No será el trono póstumo de una personalidad indiscutible de la Semana Santa de Málaga que cuenta con calle en su callejero. La Paloma no solo cometerá un grave error estético, olvidando las líneas maestras del emblemático trono de Pérez Hidalgo que Castellanos consolidaba, sino también un error histórico, insultando la memoria de quien mejor conocía, comprendía y amaba la Semana Santa de Málaga de su generación.  

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