jueves, 9 de febrero de 2017

MANOS


Cristo orando en el huerto abrazado a un olivo imaginario para que le luzcan los pliegues del nuevo mantolín, vírgenes cuya mirada implorante al cielo se ve contradicha con la mano tonta de un besamanos, falanges afiladas como estiletes para introducir anillos, manos crispadas injertadas en cristos serenos que exhiben las malas artes de los que pretenden pasar a la historia del arte cateando en lenguaje corporal, codos salientes para percha de toca, manos prisioneras de sus rosarios o convertidas en pedestales de caros cachivaches para dar gusto a sus donantes...

Aunque la cara goce del aristocrático privilegio de ser el espejo del alma y las manos, por su condición proletaria, ya desde la escultura del desterrado Adán y señora se vean obligadas a trabajar duro por amor al arte, ojalá las ramificaciones nerviosas de las cabezas de las imágenes de vestir prolongaran su emoción hasta las extremidades sin interferencias, ojalá que la sangre que palpita en las sienes circulara sin obstáculos por los listones de madera hasta las manos y que, despojadas éstas de los contratos estéticos contraídos con la tradición o el capricho, pudieran en su quietud mover con naturalidad al sentimiento.

viernes, 23 de diciembre de 2016

MISTERIO


El pastor que recibe la buena nueva del ángel y no del móvil.

La hilandera, más vieja que el hilo negro, que hila pero como ya no compra ni vota vive abandonada del mundo, su vida pende solo de un hilo.

El pescador horrorizado ante los santos inocentes que flotan en el agua, los que comen y comen y vuelven a comer los peces en el río y en el mar.

La lavandera de los trapos sucios, blanqueadora de información, siempre lavando para el que mejor pague, por sucia que esté su ropa.

El posadero que dice que no hay posada a quienes buscan refugio y no lo pueden pagar.

El ciego que es el rey en el país de los tuertos que no quieren ver.

La mujer del cántaro poniendo morritos a su reflejo en el agua del fondo del oscuro pozo.

El anciano profeta del final de la historia oculta tras el oro, el incienso y la mirra.


            Aquí está mi belén, construido con la inestimable colaboración del imaginero A. Abrines Fraile, cuyas imágenes he tomado sin permiso de su blog.

            Un belén de avatares sin cuerpo, sin montañas de corcho ni praderas de musgo verde, sin ríos de aluminio ni caminos de serrín flanqueados por casas de escayola. Un belén sin portalito, sin mula ni buey, sin San José ni Virgen María, sin Niño Dios, protagonista escondido a buen recaudo para no ser visto por ser signo de contradicción, como si la Vida, o la vida en minúscula si preferís, la que se abre paso en mitad de la noche con el canto de un gallo fuera algo de lo que avergonzarse. Los cobardes siempre se atreven con los indefensos. En mi Belén no hay Niño Dios pero hay misterio, un misterio enorme sin el cual nada tiene sentido.

            Ojalá consigamos ser felices estas fiestas, y no porque sí o porque nos lo podamos permitir, sino porque nos lo merecemos, porque escondido en una caja de cartón hay motivo y misterio de sobra para ser feliz en cualquier adversidad. 

            Feliz Navidad.

martes, 15 de noviembre de 2016

EL ROSTRO Y LA CARA

Andaba meditabundo, el “Rostro de la Misericordia” corría el riesgo de convertirse en meta volante de un ciclo de progresivo desapego a lo cofrade por parte del que suscribe, no sería el primero. Por más que repasaba las obras de misericordia me costaba trabajito encuadrar alguna en el despadre de un besapié colectivo. Bastante tenía yo con asumir que había desaprovechado mi misericordia de todo un año para no pagar mi frustración con las cofradías a las que dedico este mi blog. Esperaba que las hermandades lavaran un poco mi caradura haciendo algún gran acto exhibicionista de misericordia, de misericordia de la buena, de la de sacar pecho. Cargarle el mochuelo una vez más al rostro de Dios me parecía una manera ostentosa de cubrir el expediente besando por la tangente, induciendo incluso a la confusión al presentar a la veneración todos los cristos simultáneamente como si no fuera en realidad Uno, o como mucho Trino, el Rey del Cielo (problema agravado por el hecho de que en Málaga muchas cofradías comparten un mismo templo). Me recreaba en el purgatorio de los puestos de lotería, en los flagelos de los flashes, en las inevitables comparaciones entre montajes... Todo esto, y más que no digo, me confirmaba la idea de que encuentran más respeto reverencial las imágenes en los museos que en unas iglesias convertidas en teatro de variedades por encargo (ahí está el imponente apostolado del Cristo de Ruiz Montes para demostrarlo). Para colmo, el regalo venía bien anudado con el lazo de la repercusión turística del magno simulacro, como si ésta fuera un fin en si mismo y no una agradable consecuencia.

            Estas cosas la rumiaba puente adentro, sin abrir el pico, para no quebrar con mi cinismo las ilusiones ajenas. Espero retirarme antes de convertirme en aguafiestas que echa por tierra las buenas o regulares intenciones. La mía era aceptar deportivamente que me había hecho viejo en un mundo de jóvenes que ven las cosas de otro modo, pues la alternativa de que el joven fuera yo y lo cofrade un fenómeno caduco aunque me gustaba no cuadraba con la fecha de mi DNI. Lo cofrade sabe mutar al compás de los tiempos para sobrevivir, es inevitable que vaya dejando muertos resucitables por el camino.

            Con la cuestión clara para evitarme decepciones inicié ruta en familia el viernes por la tarde, sin contar con una eventualidad, la de mi reacción al encontrarme frente a los toriles de la divinidad, y sí, pasó lo que tenía que pasar, me volvieron a camelar, sucumbí como un pelele, caí en la trampa, amor al primer beso, precisamente sobre la mano del Señor sin nombre que vive recostado en el Molinillo, detrás la Virgen de la Piedad contenía su sonrisa, me di cuenta. En fin, que todo continuó conforme a lo previsto: 

            Recalculando ruta. Recordando. Actualizando emociones gastadas. Siga recto o gire donde quiera. Déjese llevar por esa corriente que lo arrastra por el río seco hasta el mar, no ponga barreras viejunas. Comparta sus creencias y el amor por su ciudad con su familia, que la tiene y es la mejor del mundo. Observe ese niño que no se atreve a besar a un cristo muerto porque es Cristo y está muerto. Siéntase orgulloso de su cofradía contemplando al Hijo de su Madre como nunca lo ha había contemplado. Apriete fuerte el nudo marinero en el estómago de estar frente al Cautivo. Haga la vista gorda a las iglesias sobrepobladas de habitantes de redes sociales con los que comparte más de lo que piensa. Déjese llevar por la fuerza incomprensible de algo que hace presente la divinidad en este mundo. Comulgue con un beso de lo que se come y se bebe, da igual que nunca haya sido muy sacramental del besuqueo, precisamente ese beso lleno de microbios de los que le protegerá el Cristo de la Salud le hará sentir que es partícipe y no curioso. Compense los excesos de albacería con los que se quedaron cortos, los aciertos con los errores hasta obtener un resultado positivo. Si se lo piden y no hace daño a nadie ayude a enhebrar camellos por el ojo de una aguja. Brinde en cuanto su vaso esté medio lleno. Siéntase moderadamente joven. Celebre que una imagen y lo que representa flotará en su tempestad más que mil palabras. 

martes, 8 de noviembre de 2016

AL DIOS DE MIS AMIGOS


Este domingo tuve la ocasión de compartir luz de mañana y calles de Sevilla con el Dios de mis amigos. Ahora describo mis sensaciones, todas frías y objetivas porque a priori no es mi Dios sino el suyo, al ser yo malagueño y ellos sevillanos.

            Sin duda es el Dios de Sevilla, me percaté en cuanto lo vi girar sobre su eje delante del ayuntamiento para susurrar “cuidadito” a la cara de los miembros de la corporación municipal. “Cuidadito” no era ninguna amenaza, era solo un ruego en diminutivo, ese Dios Hombre era capaz de todo menos de hacer daño a alguien, solo velaba por el cuidado de los suyos. Si algún político faltó a la cita protocolaria marcada a las y cuarto de aquel reloj de manecillas de madera tuvo que ser por miedo a sí mismo, desde luego no de aquel Dios que contagiaba mansedumbre.

            Al principio fue el Verbo, ahora es el ruido, pues bien, el Dios de mis amigos es como un cuchillo que atraviesa el bullicio de silencio reverencial, silencio al que yo me sumé. Evidentemente existía una predisposición por mi parte a dejarme llevar, a sentir sin rechistar, pero esto no minimizó su poder, al contrario, el eco de su fama es como un estandarte que lo antecede en el cortejo dibujando con miles de ondas una silueta tan real como El mismo.

            Se le ve tan fuerte y poderoso que no comprendo bien a qué vienen esos traspiés cargando una cruz de madera que movería con una pestaña, tampoco la necesidad de ese pedestal de rosas rojas que sujeta el stipes, tal vez sea una toma de tierra de un rayo divino porque al mirarle a la cara me di cuenta que lleva a cuestas otra cruz que no veo, una de dolor infinito que debió levantarse con un llamador inescrutable.

            En todo lo relativo a la túnica, a la música y demás cuestiones accesorias con las que me entretengo en las procesiones, he decir que me pasaron desapercibidas. Confieso que ya de espaldas me empezaba a fijar algo en el paso del Dios de los sevillanos, uno de los mejores que jamás hayan existido, por historia y calidad debería dejar ya de imitarse para empezar a ser un paso inimitable. Comprobé también que el oro viejo reluce de forma distinta a como brilla el oro que se costea de un día para otro y que los angelitos, si existen, deben ser como los que rodean al Señor porque al contemplarlo todos fuimos un poco como deberíamos ser. 

            La expresión “los amigos de mis amigos son mis amigos” debe tener algún reverso luminoso y trascendente porque creo en un único Dios, un Dios que comparto con mis amigos y hasta con mis enemigos a regañadientes.

martes, 25 de octubre de 2016

DJ PUENTI ON THE MIX

Marchita lenta
Media hora de mezcla a ritmo de marcha, marcha lenta, por supuesto.



1. Anti-Nowhere League - The Courtain.
2. Adam & The Ants - Prince Charming.
3. Fiction Factory - Victoria Victorious.
4. XTC - Sacrificial Bonfire.
5. PJ Harvey - Chain of Keys.
6. Rain Gods - Somnambulist.

Organiferariomix.
Porque el órgano es la guitarra eléctrica capillita.



1. Arcade Fire - Intervention.
2. U2 - Where the Streets Have No Name.
3. Anna Von Hausswolff - Mountains Crave.
4. Bjork - Violently Happy (Domestic Mix).
5. George Michael – Faith.
6. Prince - Lets Go Crazy.
7. Stereo MC's - Everything (Everything Grooves Part 1).

LatidosMix.
¡Esos corazones traspasados latiendo al compás de estos siete temas!



1. Massive Attack - Teardrop.
2. Radiohead - Decks Dark.
3. Ryuichi Sakamoto con David Sylvian - Heartbeat.
4. Depeche Mode - Somebody.
5. Kraftwerk - Elektro Kardiogramm.
6. Cerrone - Générique (Début).
7. Taana Gardner - Heartbeat (Club Version).

Bandarradance.
Metales de variopinta aleación abriendo calle en la pista.



1. Williams Fairey Brass Band - Acid Brass (What Time Is Love? de KLF).
2. St. Vincent - Digital Witness.
3. Kerberos - Techno Marching Band Version.
4. Shantel - Disko Boy.
5. The Avalanches - Frankie Sinatra.
6. Kode9 - 9 Drones.
7. Emika - Young Minds.
8. Beirut - Gulag Orkestar.
9. The Matthew Herbert Big Band - Café De Flore.
10. Bill Conti - Gonna Fly Now (Tema de Rocky).
11. Karina - Aires de fiesta.

Campanismo.
Las campanas nos ponen en marcha, ya iba siendo hora de ponerlas en marcha a ellas.



1. Dick Lee - Happy Bells!
2. Bjork-Who is it (Bell choir )
3. Pantha du Prince & The Bell Laboratory - Photon.
4.  Book of Love - Sunny Day.
5. Prince Rama - Fantasy.
6. Depeche  Mode - People Are People.
7. Mike Paradinas - Bells Track 1.
8. Anita Ward - Ring My Bell.
9. Jean-Jacques Perrey - E.V.A..

domingo, 17 de julio de 2016

MASA


            Detrás de la Virgen del Carmen todas las piezas encajan en la mañana del domingo, avanzan hacia su destino a pie descalzo, a chancla o a zapato de calle, a garrota, muleta o andador, a carrito de inválido, de bebé o de trillizos. Todos caminan, o ruedan, esperando hospedarse en la tienda de Su manto con un escapulario de “todo incluido” en zona siempre visible.

            La masa se estira o se aprieta según la calle, trasunto de la vida, un embudo que a veces se estrecha, sobre todo al final, pero al ir juntos y a Su estela todo es más llevadero, allí no se percibe otro sentimiento que el de felicidad, bien por las gracias recibidas o por la esperanza de obtenerlas. Todo es sencillo, sin trampa ni cartón. Ojos vendados, pasos seguros, manos que guían, oídos que escuchan a la devota entrada en carnes relatos de alitas de pollo que vuelan camino de una merecida barbacoa,  mentes que cuentan los caídos que van cayendo, porque la muerte es una redundancia del nacimiento.

            Por las aceras van y vienen los turistas extranjeros, miran legañosamente sorprendidos la sombra que despliega la Virgen tan de mañana. Por cierto, protestantes o protestones, si algún día volvéis al redil empezad por el Carmen, hacedme caso, la más penitente de las glorias, la más gloriosa de las penitencias, un teléfono veraniego con cobertura al más allá, un grito simultáneo de cielo y tierra a la vista desde la cofa del palo mayor. 

            Porque algo tendrá la Virgen del Carmen cuando bendice las aguas, Ella que en realidad es de monte de toda la vida, de alta tierra adentro, pero que alterna en sus vacaciones de julio la playa y la montaña. Tal vez porque Su mar no es un destino sino un medio, un líquido amniótico salado de otra vida por llegar, que emborracha a tantos refugiados que lo navegan, empapados de un suero de la verdad que transforma los océanos “non plus ultra” de los yates de recreo de los futbolistas en charcos de agua de borrajas.

miércoles, 6 de julio de 2016

#PERDEMOSLAMUNDIAL

En realidad nunca hubo debate sobre La Mundial. Sus defensores fuimos unos ilusos combatiendo sin armas contra nadie, abogados de un juicio con sentencia comprada de antemano. Nos equivocamos, nos equivocamos en todo, irremediablemente.

Nos equivocamos al invocar a Jerónimo Cuervo, y también a Eduardo Strachan, en una ciudad que desconoce su historia, que no se quiere a sí misma, que no sabe ni reconocerse. No nos percatamos que el provincianismo anidaba en la élite cultural y mediática. Moneo contra Eduardo Strachan... si el pueblo no conoce a Strachan y la élite se reivindica como tal mediante Moneo ¿quién podría haber ganado la batalla si no?

Nos equivocamos al ensalzar un edificio viejo en una ciudad que considera progreso destruirlos, al defender sus virtudes para adecuarse a su entorno cuando precisamente era el entorno lo que se pretendía destruir, sus virtudes se tornaban vicios con cada argumento.

Nos equivocamos invocando sentimientos y no razones. No pudimos señalar a los deslumbrados por el (deslumbrante) curriculum de Moneo las sombras que la descompensación de alturas proyectará en el Hoyo (cada vez más profundo) de Esparteros, las extrañas líneas de fuga sin salida que por el Norte y por el Sur dejará la construcción sobre el Pasillo de Atocha.

Nos equivocamos al hacer creer que solo nos gusta conservar. No supimos hacer ver que precisamente lo que queremos es avanzar, que exigimos buena arquitectura de nuestro tiempo porque reconocemos y defendemos la arquitectura del pasado.

Fuimos incapaces de recalcar que la cuestión no era Moneo o La Mundial, sino la de denunciar un régimen de excepción para una normativa urbanística que nos defendía de tropelías pasadas. No pudimos hacer ver que la norma se había cambiado a golpe de talonario. 

No recalcamos lo suficiente que no era solo cuestión de alturas, que Braser pretendía fundamentalmente ganar suelo construyendo sobre una calle, sobre nuestra calle.

No hicimos hincapié en que la degradación del entorno no era culpa nuestra sino precisamente de aquellos que ahora pretendían enriquecerse a su costa, carroñeros sociales jugando al pelotazo. No supimos ni siquiera levantar suspicacias recordando que los solares junto al río ardieron en extrañas circunstancias.

No fuimos temor para los gobernantes, esa gran coalición de PP-PSOE que tan bien se articula cuando hay dinero de por medio, incluso nos dejamos engañar por la palabrería de aterrizados cantamañanas de la nueva política viejuna. No supimos ganarnos el apoyo de los soberbios columnistas que ven nuestro mundo desde lo alto de sus atalayas de alto standing.

Con el derribo de La Mundial no acabará una etapa, se perpetuará lo que somos y lo que fuimos, una ciudad de usar y tirar, de paso y de pasar.

Ahora que la batalla parece perdida y que los medios se suman, como siempre, al bando ganador, este bloguero no reniega, porque no habrá jamás cuerpo de hotel de lujo que derrote al alma de la pensión La Mundial.