miércoles, 24 de diciembre de 2014

MI BELÉN. FELIZ NAVIDAD.


Éste es mi Belén.

Un misterio falto de certezas pero lleno de búsquedas y de encuentros.

Noche de Luz. Feliz Navidad.


                                                                                 Sven Svendsen (1864-1934) “Tree Trunks in Snow”

lunes, 22 de diciembre de 2014

ESTE NIÑO NO NACIÓ EN BELÉN


Este niño no nació en Belén, lo afirmo rotundamente. Este niño, fabricado en serie en alguna ciudad china de nombre impronunciable o parido del vientre poco virginal de un molde en Olot, es ése que después, cuando crece, se convierte en el actor de la película “Jesús de Nazaret” de Franco Zefirelli o el de “La Pasión” de Mel Gibson, fotogramas que ilustran hasta la saciedad hojas parroquiales y artículos de corte religioso en la red, entre col y col de otras estampas relamidas con colores pastel made in USA o esos dibujitos estilo neobizantino puestos de moda por el neocatecumenado.

Por razones que desconozco la Iglesia ha considerado que una imagen de industrial procedencia vale más que mil palabras de un Credo y las reivindica una y otra vez visualmente, hasta el punto que a algunos fieles nos cuesta reconocer una Iglesia triunfante en estos símbolos más propios de una presentación PowerPoint de mal gusto. Al archivo gráfico del fondo del altillo quedan relegadas las imágenes que desde sus camarines, altares, o incluso museos, han hecho exitosamente presente a Dios y los santos en este mundo.

No había cámaras fotográficas en Belén hace más de 2000 años pero si algo que las suple con creces: El arte, el arte con mayúsculas, la genialidad como don con el que Dios participa en los hombres, sean estos creyentes o no. Repasad la historia del arte y de la imaginería, centrad la mirada en el Niño que sostiene en sus manos la Virgen retratada por los grandes artistas, pintores o imagineros, de todos los tiempos y decidme si no es ese Niño, fruto de las más elevada inspiración, más digno de nacer en un pesebre de Belén y de engalanar un balcón que el niño chino de foto de escayola que ilustra este post.

No me cabe duda que han existido, existen y existirán creadores con la capacidad genuina de manifestar con su arte a Dios entre los hombres mejor que esas horteradas de mal gusto que nos muestra la Iglesia en su lugar. Y esto es solo un ejemplo, otro sería el de las partituras de música religiosa de inspirados compositores que reposan mohosas en los cajones mientras nuestros tímpanos chirrían con unos himnos a guitarrilla pasados de moda hasta en las guarderías. 

Siento opinar que en estos tiempos la Iglesia a la que pertenezco tiene mal gusto, y que un buen día confundió visualmente la humildad con la mediocridad.

sábado, 13 de diciembre de 2014

COMIDA DE EMPRESA

La Mundial, abierta extraordinariamente por gentileza de sus agradecidos propietarios, que han demolido las puertas tabicadas como antaño sucediera en la iglesia de San Lázaro, luce sus mejores galas apenas iluminada, está a dos velas pero tienen éstas el encanto del que carecen las luces de Larios, pues se pagan con lo que se tiene y no con lo que se adeuda. Unos pocos pascueros de los que planta el ayuntamiento en las medianas para la rapiña ciudadana completan la decoración.

El alcalde, siempre implicado con las cofradías, con las peñas, con todo, preside la navideña comida de trabajo. Su mesa está próxima a una ventana con vistas privilegiadas, a través de la celosía de una red de obra plástica verde se observa el Pasillo de Atocha, la calle vendida por 30 monedas para rellenar tal vez el agujero de algún museo. Todos allí saben que la cultura sólo vale por lo que cuesta. El alcalde levanta su copa, brinda por una escultura propiedad del consistorio que es copatrón de la ciudad y viaja en furgoneta y por la rentabilidad económica de la Semana Santa, poniendo de ejemplo algo sobre los datos de ocupación hotelera en la pasada extraordinaria del Cautivo. De los solares de la Trinidad no habla. Los concejales se suman al brindis, interrumpiendo el desempeño de sus funciones públicas con el móvil. El alcalde recuerda todos los solares que ha cedido temporalmente para que las cofradías puedan hipotecarse definitivamente y concluye con un jocoso: “¡No se os vaya a olvidar lo de las carrozas de la cabalgata!”

Tras los brindis el obispo, hasta aquel momento enfrascado en una sesuda conversación sobre los peligros cofrades del adulterio, toma la palabra para organizar el tradicional amigo invisible. Este año habrá novedades, será el canon sorpresa del 5% de la recaudación por cada hermandad, lo que llena a los presentes de un jubiloso espíritu navideño. Durante los postres se departe sobre el rumbo que debe tomar el recorrido oficial, si de Norte a Sur, si de Este a Oeste (nunca de abajo a arriba porque se trata de colocar sillas).

El ambiente es distendido, entre copas todos bromean con camaradería sobre quién tiene más varales o los tiene más largos, sobre cofradías últimas y primeras, sobre hermandades de aquí o de allí… Puentiferario mira algo triste desde la ventana una excursión de escolares que seguro no vienen del museo de San Julián, aunque después levanta el ánimo, se ilusiona recordando los elegidos este año como cartelista y pregonero.

San José, esperancista hombre de trono, 
lava pañales en "La adoración de los magos" de El Bosco

jueves, 4 de diciembre de 2014

SE ME APARECE LA VIRGEN

La Virgen se me aparece. Ya quisiera yo que fuera como a todo el mundo, en el campo, en pleno derroche de la creación, sobre un árbol centenario cuajado de nidos de pájaros, bajo un campo de estrellas… pero yo vivo aquí, en mitad de un paraíso especulado y por especular, con los únicos trinos de los martillos pilones, pájarracos que tras años de hibernación salen ahora de sus grutas anunciando la primavera electoral, bajo la luz estridente de unas bombillas que ocultan el cielo y que cambian con cada estación.

La Virgen se me aparece en mi mundo, se me aparece en internet, en las ramas de la red. Se aparece en las fotos de las agencias de noticias, en los reportajes de los corresponsales de guerra, casi siempre llorando, clamando justicia con su Hijo entre brazos, como se nos aparece a todos, pero el caso es que incluso cuando cobarde aparto los ojos ante ese dolor y trato de refugiarme en el mundo amable del que evita los problemas se me aparece también milagrosamente. De esas apariciones va este post.

Habrá quien piense que padezco algún tipo de obsesión maniática, yo por el contrario barrunto que tal vez sea hasta sano, que resulte más sensato encontrar a María por doquier que verla sólo en una. La María de Inmaculada Concepción, de gracia infinita, es mucha María para estar sólo contenida en una talla de madera realizada por encargo, por más que ésta sea la más refinada recreación de la belleza de este mundo.

Aquí os muestro algunas de estas apariciones marianas en las que este afortunado bloguero ha encontrado a María en los últimos meses, son ilustraciones, cuadros y obras de arte, estampas laicas que brillan en mi monitor como una danza del sol:


Veo a la Virgen de Belén antes de amamantar a un hambriento Niño Dios en esta pintura hindú de una madre y su hijo de 1810 atribuida a Chokha.


Se me aparece sonriendo a la puerta de una casa en Nazaret en esta escultura china de la Diosa Guan Yin, Dinastía Qing, finales del siglo XVIII.


Confundo un cuadro con un espejo en “Dévotion enfantine”, del austriaco Peter Fendi (1796-1842).


La veo presentida de dolor por el anciano Simeón en este retrato imaginario de Lucrecia, el mítico personaje de la antigua Roma, pintado en 1520 por un anónimo, El Maestro de la Santa Sangre.


Se me aparece con entereza camino del Calvario en esta ilustración de Harry Clarke para una edición de “Cuentos de Misterio e Imaginación” de Edgar Allan Poe en 1919.


La presiento en el Gólgota en esta hada de cuento pintada por el lituano Mikalojus Ciurlionis (1875-1911)


También se me aparece como Piedad en este cuadro de 1897 del Akseli Gallen-Kallela (Finlandia, 1865-1931) quien en realidad pretendía pintar a la madre de Lemminkäinen, un ser sobrenatural de la mitología finlandesa que podía convertir la arena en perlas, en lugar del agua en vino.


Veo la Asunción a lo lejos en esta musa de Alphonse Osbert pintada en 1901.


No es precisamente a Jadwiga, reina de Polonia, a quien veo coronada Reina del Universo en este cuadro del polaco Józef Męcina-Krzesz (1860-1934)


Hay para mí más Pentecostes que psicodelia en “Cuerpo Astral Dormido” (1968) de Marti Klarwein.


Y de Carmelita Estrella de los mares triunfando sobre el demonio en esta ilustración de la diosa japonesa Benten dibujada por Warwick Goble (1862-1943)


Porque con los ojos de la fe Karl Friedrich Schinkel no pintó en 1816 “El hall de Estrellas en el Palacio de la Reina de la Noche”.