viernes, 2 de octubre de 2015

CONTIENE SULFITOS


Estoy intentado escribir un post chulo sobre el aniversario de Viñeros pero no me sale, no hay manera...

Trato de organizar parábolas del Nuevo Testamento, una de una viña donde unos jornaleros trabajan más que otros pero acaban cobrando todos lo mismo, incluyendo algún arcabucero indigno que apuradillo se fue a la vendimia a última hora; otra parábola con sarmientos de vela o correón que asumen voluntariamente cuáles hayan de ser los frutos de su destino junto a su Vid.

Intento incluir imágenes bonitas, como las de pámpanos dorados por el mismo sol que dejaba marcas de bikini a las suecas en los años 60, el sol que fosilizaba las pasas que bendecían los kioscos de golosinas de la nobleza de media Europa. Frutos de la tierra, lo de Madre Tierra se les queda corto porque Dios es Madre y Padre, y no lo es solo de la Tierra, también de Marte, poblado por boquerones marcianos que nadan por su mar salá, y de todo el Universo. Si hay una galaxia Vía Láctea tiene que haber otra Vía de Vino Tinto con ribetes bordados en oro.

No querría que faltara la imponente visión de una Cepa cruciforme que lejos de permanecer atada a sus raíces centenarias se arrastra por las calles arando la tierra y, como buena maquinaria barroca, sembrando simultáneamente los surcos con semillas de uva que cuentan ya 400 nocheviejas, 400 buenas y malas cosechas.

Reproduzco mentalmente una película de terror con un insecto amarillo gigante que vino de América, de nombre Filoxera, que destruyó toda vid a su paso implantando en Málaga su ley seca y su resaca de pobreza.

Intento relacionarlo todo con un trono dorado con forma de cáliz, con un tonel jukebox lleno de música moderna de agrupación, con el diapasón de la llave de un gran tesoro, con la parrilla de San Lorenzo prendida con las brasas del convento en llamas de la Merced, con cañas de vino y esponjas mojadas en Pajarete en vez de vinagre, con Antigua Casa-hermandad de Guardia en Carretería, con la imagen de una Inmaculada Concha Fina bajo palio de cielo emparrado, que aún Traspasada de dolor avisa cuando en las bodas se acaba el vino.

Me gustaría escribir un post que dejara el mejor vino para el final, el consagrado que deja de ser vino para ser Otra Cosa.

            Quería escribir un post chulo, diferente, como las cofradías raras y con personalidad que tanto me gustan, al final este batiburrillo es el que me ha salido, eso sí, contiene sulfitos, sulfitos para dar y regalar, los sulfitos de la mejor de mis intenciones.

Imagen: Racimo de uvas de Maruja Mallo (1944)

viernes, 25 de septiembre de 2015

CUESTIONES TERRITORIALES


A qué negarlo, mi coletilla había sido siempre la misma: eso de que para mí no hay fronteras. Posiblemente por ser hijo de mi tiempo, intoxicado, como tantos, con el sentimiento nacionalista español en el que me tocó nacer, con la muy personal aportación de mi capacidad por encontrarme a gusto en cualquier sitio mínimamente civilizado, cuando viajo nunca me siento de paso.

Sin embargo la obsesión separatista del nacionalismo catalán, que no quiere cuentas conmigo, y los comentarios antiespañoles del Trueba que ganó el óscar que celebré como mío, me han hecho replantearme ciertos temas. ¿No es la cuestión territorial una cuestión? Pues por eso me la cuestiono:

            ¿Y si las fronteras no fueran tan detestables? ¿Y si sirvieran para sumar más que para restar? ¿Y si las líneas divisorias territoriales fueran las adecuadas para canalizar los sentimientos del hombre, animal social, además de permitir su desarrollo y prosperidad?

            ¿No es algo natural que superada la primera barrera humana, la del hogar, que por propia biología concentra los sentimientos más puros, los familiares (aquellos por los que estaríamos dispuestos a matar o morir) nuestra vida se articule en torno a las calles del municipio, más o menos pueblo, más o menos barrio, donde nos conocemos, o podemos hacerlo, donde hacemos amistades o las perdemos, donde trabajamos o donde lo intentamos sin éxito...? ¿No es acaso el municipio un irrenunciable asentamiento tribal con comodidades?

            Subiendo un escalón me pregunto si no tiene cierta lógica que los municipios cercanos convengan relacionarse en unidades mayores, llámense provincias o comarcas, si no será legítimo que queramos saltar la muralla de nuestros pueblos, movernos con seguridad por un territorio conocido que sintamos como nuestro. ¿Acaso no queremos alternar los espetos del chiriguito con el plato de Los Montes a nivel gastronómico, geográfico y humano?

            Y sigo, ¿no observáis que a pesar de todas las dificultades que supone dibujar líneas fronterizas existen identidades culturales supraprovinciales fruto de la convivencia prolongada? ¿No es bueno por tanto que haya estructuras como las regiones, o las comunidades autónomas, que pongan un poco de orden y concierto en los hechos diferenciadores que los definen como pueblo?

            ¿Realmente no tiene utilidad el estado, en el sentido de una organización humana no tanto de puertas adentro como de puertas afuera, que ostente una posición de justo poder, que discrimine positivamente, que reivindique, prefiera y defienda a sus habitantes (ya por nacimiento o por voluntad), que compita y gane medallas sin dopaje, que preseleccione a sus candidatos a los oscars…? 

            Y para concluir, ¿no es cierto que los estados no pueden estar solos, que sigue habiendo imperios, que la globalización hace necesarias organizaciones internacionales o transfronterizas? ¿No existe en estas organizaciones un hueco para la utopía aunque no acaben de rematar la faena? ¿No sirven para corregir excesos y compensar fuerzas, para parar pies y sumar voluntades? ¿No es cierto que el aislamiento no es bueno a ningún nivel?

            ¿Y qué hago yo hablando de esto aquí? ¿No es esto un blog cofrade? Pues sí, es un blog cofrade, y lo cofrade tan humano como cualquiera otra de las realidades en las que se organizan los hombres y las mujeres. Propongo que sigáis leyendo este excesivamente largo post traduciendo mis preguntas retóricas al territorio Puentiferario, de donde en realidad parten.

            ¿Hay algún sentimiento más enraizado en lo cofrade que la devoción familiar, heredada de los padres o trasmitida a los hijos? ¿No es el municipio el cauce natural de constitución de una hermandad, la que condiciona el grupo humano que la conforma? ¿No requieren las hermandades de unos vecinos que salgan de sus casas para verlas o dejarse ver?

            ¿No compartimos idiosincrasia con la provincia? ¿No movemos los tronos como se dice los movían antes en Vélez, no compartimos estética y arte antequerano, no es cierto que los inventos cofrades de la capital se popularizan en la provincia?

            Con todas sus peculiaridades ¿no es más que notorio que la Semana Santa y la religiosidad popular de Andalucía tienen entidad propia, que configuran su cultura, que, para bien o para mal, la vertebran?

            ¿No es también cierto que la Semana Santa no es en realidad una fiesta andaluza, que pervive con formas peculiares por toda España? ¿No se sostiene artísticamente sobre las mismas esculturas en madera policromada de escuelas imagineras intercomunicadas? ¿No son todas las semanas santas fruto de un mismo pasado histórico y religioso, no hemos gastado el mismo oro de América, sufrido la misma invasión napoleónica, apagado la misma furia iconoclasta?

            ¿Acaso la Semana Santa española podría comprenderse si no estuviera inmersa en la civilización europea cristiana, si no hubiera estado poblada durante el medievo por los mismos cortejos de disciplinantes temerosos de Dios, si no se hubiera forjado en una misma Contrarreforma reaccionaria frente a una misma Reforma? ¿No está toda marcada a fuego por el mismo aparato barroco que divirtió a Occidente?


            Por todo lo retóricamente cuestionado, no reivindico las fronteras, porque esto me obligaría a imponerlas, pero no las niego, ni las recrimino, ni las odio. No son las fronteras las responsables de nuestros problemas, lo es nuestra falta de sentido común para servirnos de ellas, para vivirlas, disfrutarlas, atravesarlas y emplearlas con sensatez. Hace poco leía la incapacidad natural de tener demasiados amigos o la de sentir verdadero dolor por los grandes problemas de la Humanidad, un defecto de fábrica que antepone la pena por un niño muerto en la playa frente a la de miles en el fondo del mar. Tal vez el organigrama territorial sea la forma natural de suplir ese defecto de fabricación, la mejor manera de priorizar, de ramificar los afectos en sociedad, un esquema idóneo para convivir pacíficamente, para canalizar la solidaridad, la empatía y la ayuda mutua, un árbol con raíces y ramas con el que cosechar nuestros mejores frutos, esos que tanto se nos resisten.

lunes, 14 de septiembre de 2015

POSTGÓN



Mi arco iris negro atravesó un prisma cristalino de agua pura, una gota condensada sobre una flor del Jardín de los Monos, y proyectó un chorro de luz blanca tan cegadora que no pude repelerla con las gafas de mercurio de mi apatía.

Mi mente negra viajó en la catedral del tiempo y con ella la Señora de mis amores, que dejó de ser la Viuda al pie de la cruz para teletransportarse en radiante Niña casadera.

Hoy que la paloma del Espíritu Santo aún picotea granos de arroz por las aceras, que las alcantarillas de la ciudad purifican su hedor con agua de rosas, que el eco de los cohetes se fija en resonancias magnéticas custodiadas en el archivo de milagros de una Enfermera de la Cruz Verde, hoy que la música aún acompasa el ritmo de los corazones con agujetas por tanto latir y que la pesada losa de los piropos y los besos sepulta para siempre los muertos aspavientos, hoy, con resaca de bebida blanca, quiero postgonar que mi Señora del Puente sonrió como nunca, animada por el resplandor de los flashes de los móviles de una morillera, y que como señal victoriosa lloró de alegría gotas de rocío con las luces del alba.

Puentiferario, que no se había visto jamás en otra semejante, está feliz y estará por siempre eternamente agradecido, por eso lo proclama públicamente para que conste.


sábado, 25 de julio de 2015

PASIÓN ANIMAL

            Bajo la premisa de que si no puedes hacer nada nuevo haz lo de siempre, presento este post. Sirve de continuación, y autohomenaje, a uno de mis posts favoritos, "Pasión Ecológica". En el presente no son los hermanos árboles, son los hermanos animales los encargados de representar los misterios de la Pasión.

Por si alguien se me escandaliza, le recuerdo que Cristo antes de ser un Hombre clavado en una cruz fue un Pez en el arte paleocristiano. Laudato si.


Entrada en Jerusalén.
“Two Donkeys”, 1816, John Constable.


Última Cena.
Pelícano, 1450, Museo Meermanno La Haya. Anónimo francés.


Oración en el Huerto.
Ciervos en la nieve, de Courbet (1866).


Prendimiento.
“Perra blanca acechando la caza”, 1714, Alexandre-François Desportes.


Jesús ante el sumo sacerdote, sacerdotes, ancianos y escribas.
“Monkeys as judges of art”, 1889, Gabriel Von Max.


Negaciones de Pedro.
“Le Coq”, 1940, Miró.


Flagelación.
“Ciervo acosado por una jauría de perros”, Paul de Vos (1591-1678)


Coronación de espinas.
“A Hedgehog”, Hans Hoffmann.


 Ecce Homo.
“Lion (The Look Out)”, 1900, Rosa Bonheur.


Jesús carga con la cruz.
“Charrette de boeuf”, 1884, Vincent van Gogh.


Jesús Caído.
“Perro semihundido”, 1819–1823, Goya.


Jesús muere en la cruz.
“Cristo (Agnus Dei)”, 1635-1640, Zurbarán.


Longinos traspasa el costado de Jesús.
“Retrato del caballo de carreras Whistlejacket”, 1762, George Stubbs.


Sexta Angustia.
“Anguish”, 1878, August Friedrich Albrecht.


Resurrección.
“Ave Fénix”, 1584, de Histoire des Animaux singuliers
de Geofroy Linocier

martes, 7 de julio de 2015

BODY AND SOUL

El Centre Pompidou Málaga cuenta con su propia galería de los horrores, lleva por título “El Cuerpo Político”. En esta sala se recogen expresiones artísticas de las que podríamos etiquetar como las primeras mujeres verdaderamente libres de la historia del arte, pues son protagonistas, o herederas, de la revolución sexual de los años sesenta del pasado siglo.

Llama poderosamente mi atención que estas mujeres optaran precisamente por el body art, y en concreto por formas de autoagresión, como si su imaginación fuera en realidad proyección del patriarcado que las cosificó y explotó durante siglos, como si su margen de libertad creativa recién ganada se limitara a inflingirse voluntariamente el daño y la humillación que antes la sociedad les imponía contra su voluntad.

En el Pompidou podéis contemplar como Ana Mendieta dibuja en la pared con la sangre que brota de sus muñecas o como Sigalit Landau se autolesiona bailando desnuda con un Hula Hoop fabricado con alambre de espinos. El público asiste a su reivindicativa mortificación con el mismo interés morboso que antes presenciaría los cortejos de disciplinantes, irónicamente erradicados de nuestra sociedad por primitivos.


He de precisar que este tipo de performances no son patrimonio de lo femenino; Chris Burden en Shoot (1971) llegó a recibir un disparo en su brazo izquierdo y en Trans-Fixed de 1974 se crucificó sobre el capó de un Volkswagen Escarabajo, pero son casos puntuales frente a los de las mujeres, véanse los aplaudidos malos ratos de todo tipo soportados por primeras figuras de la escena como la precursora Yoko Ono o Marina Abramovic.


Hasta aquí mujeres y body art, ahora empiezo con mujeres y soul art dando esos giros bruscos de guión que solo un post de blog puede permitir. Bautizo con este título a una breve exposición de la que soy comisario. Frente a la trasgresión feminista doy rienda suelta a mi machista mojigatería. Contrapongo la dolorosa autoexploración artística del cuerpo de la mujer con su alma idealizada retratada por decadentes artistas masculinos. En esta serie las mujeres aparecen rezando, sufriendo en su mayoría, desnudas de alma para dentro. Con independencia de la mayor o menor calidad artística de las obras todas permiten imaginar momentos de intensidad emocional, intuir dolores propios o compartidos, sentirlas desvalidas, indefensas frente a la adversidad.


Capilla de la Virgen de los Dolores del Puente. Autor y fecha desconocidos.

Es esta instantánea el motivo que inspira esta exposición, su hilo conductor, por razones obvias en las que no es preciso ni entrar. Hay más “Dolores del Puente” en esta foto que en todo el Lunes Santo, y más verdad en esta señora arrodillada en la noche que en toda la nómina de hermanos de Su cofradía. Esta señora reza, sus problemas son los mismos de los que a diario siguen pasando por su capilla, pero los sentimientos son suyos. El fotógrafo documenta desde la distancia, no interfiere en la sacra conversación, yo tampoco.


  Gabriel Cornelius von Max. The Ecstatic Virgin Anna Katharina Emmerich. 1885.

 He evitado incluir en esta exposición a las santas. Las santas llevan la oración incluida en contrato, no tendría por tanto mérito convertir esta galería en un santoral femenino, sin embargo no he podido sustraerme a este retrato idealizado de Ana Catalina Emmerich, monja agustina canonizada en 2004. El dolor es por tanto legítimamente místico desde el 2004, pero en 1885, cuando el cuadro fue pintado, era un dolor inescrutable. El consuelo se confunde con el sufrimiento. La enfermedad y la santidad son indistinguibles para el compungido espectador.


 Piet Mondriaan. Devotion. 1908.

El pintor abstracto de las líneas rectas y de los colores planos tuvo un pasado más concreto y en él este cuadro soul art. Una niña de pelo color llama reza elevando la mirada, pero no solo mira, esta niña ve. Ve con unos ojos que casi dibujan lo Sagrado a quienes contemplan la escena.


 Manuel Ocaranza. La flor muerta. 1868.

Los tiempos han cambiado mucho desde el año 1868 pero en cualquier caso hemos de reconocer que la inocencia aún existe y que la inocencia, tarde o temprano, se acaba perdiendo. Tal vez si fuera otra flor la que muriera podría darle otra interpretación a este cuadro, pero es una pura azucena la que muere en su maceta… Tranquila niña, se te pasará, la azucena es un bulbo, aunque se corte volverá a florecer, probablemente rodeada de cardos así que ándate con cuidado.


 Exvoto mexicano. Autor anónimo. 1884.

            Aunque no se lea bien ahí lo pone bien clarito, que todo el mundo se entere: la Virgen ha hecho un milagro y esa mujer está agradecida. El exvoto es un post-rezo, muy distinto del “coge el milagro y corre” tan de nuestros días. Gracias.


             Antonio Muñoz Degrain. Desdémona. 1887.

            Rezo estereotipado, poco creíble, demasiado bien vestida para tener problemas. No le hacemos mucho caso por teatrera, casi ni inspira lástima este cuadro de género de mi admirado Muñoz Degrain. Pero quien reza no es una desconocida, por el título sabemos que se llama Desdémona y por ello intuimos las razones de su rezo. También sabemos que sus súplicas serán infructuosas, que morirá a manos de un marido celoso e inseguro. Esta Desdémona representa a tantas mujeres poco creíbles, demasiado bien vestidas para tener problemas, a las que no hacemos mucho caso, que mueren a manos de sus parejas con nuestra complicidad.


            Thomas Cole. Il Penseroso. 1845.

Podía ser un rezo reparador, el desahogo en soledad de una jovencita con mal de amores pero ahí está esa cesta llena de ropa y un pueblo en la lejanía. Esta chica esta desesperada y se encuentra sola. Se va, o la echan. Las razones para ello siempre eran las mismas. Adiós niña.



 Maurice Bompard (1857-1936). A Prayer to the Madonna.

En un juego de mímica, por su expresión corporal, esta joven veneciana sería una pila, una pila recargable, una pila recargable descargada. Ese brazo apoyado en el altar, con la languidez de la derrota, sería un polo, el negativo, el positivo se encuentra en el altar. Carga libre y gratuita. No solo veo electricidad, veo chispas metafísicas provenientes de la Madonna. Silencio, se carga.


 Jozsef Rippl-Ronai. Sorrow. 1903.

            El rezo tras el fatal desenlace. La oración sin remedio para quien quiso y ahora viste de luto. La mujer vuelve la cara, todo el cuerpo más bien, al angelical apoderado de Dios. Este rezo lleno de reproches es el último rezo para muchos. El rezo del descreimiento y del punto y final. Sin embargo… ese acompasado giro de cabeza obediente a regañadientes al camino que señala el ángel con el brazo... Algo me dice que todo no está perdido en este rezo, que a la larga servirá de consuelo, que la herida sanará. El mantón de luto del dosel tiene su perímetro bordado con una futura primavera.


 Dirck van Delen (1604-1671). Lady Kneeling before an Altar in a Candlelit Church Interior.

Hay que ver cómo resplandece en la oscuridad la solución del problema perentorio de esta señora. Le ha pillado tan de sorpresa que casi no se lo cree. No estaba en el altar mayor, según parece ha tenido que dar un rodeo por el templo. No cabe duda, esa llama que arde estaba para ella. Enhorabuena señora.


 Moreno Carbonero (1860-1942). Doña Blanca de Navarra.

Doña Blanca de Navarra no sabe lo que rezar, no sabe lo que pedir, se deja llevar por la historia recostada en el muro. Doña Blanca de Navarra, marioneta de la ambición de su padre y de su marido, no pudo cortar sus hilos para hablar con Dios, y con Él solo se puede hablar en libertad para encontrar consuelo.


Dmitri Anatolyevich Belyukin. Old Church, New Church. 1995.

            Y con este cuadro lejano vuelvo al punto de partida. Oraciones de diario que no precisan de truenos para recordar a Santa Bárbara. Oraciones preventivas que no declaran la guerra a la desesperación sino que la vacunan. Oraciones cimiento de unas vidas llenas de fortaleza y serenidad. Soul.