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viernes, 17 de marzo de 2023

¡AGUA VA!

 

Una de las cosas que tengo asumidas desde que estoy en redes es la frecuencia con la que incurrimos en la contradicción, ya sea por lógicos cambios de opinión o porque la necesaria simplificación del mensaje nos obliga a ser tan categóricos que, a poco que avancemos en el tiempo, descubrimos que las excepciones absolutamente improbables acaban siendo la regla general.

 

            Empiezo así porque siempre me las he dado de cofrade pero también de todo lo “que no lo parece” y he reivindicado, por activa y por pasiva, una ciudad no capillita, abierta a todo tipo de manifestaciones culturales y por supuesto a la interconexión entre todas ellas. Nunca pude prever que con ese planteamiento “editorial” llegara a decir lo que voy a decir: que considero una total falta de respeto que, a pocos días de una Semana Santa en Málaga, posiblemente su fiesta más participativa a nivel social e intergeneracional, con ramificaciones culturales casi inagotables y con nazarenos hoy mismo por la calle, nos veamos sin horarios ni itinerarios, polemizando por una calle cuando ignoramos si pasaremos por todas las demás, celebrando simultáneamente el festival de fine, la feria del libro de ocasión y no sé cuántas actividades lúdicas y culturales más, sin que se preste la más mínima atención a una celebración que, más allá de lo religioso, construye desde abajo la identidad y personalidad de la ciudad. Añadir que las vísperas son trascendentales, son el alimento y a la vez el poso previo de una fiesta caracterizada por la fugacidad.

 

            Si esto es una línea rectora de cara al futuro tal vez ha llegado el momento de asumirlo y tomar posiciones. Elegir si las cofradías deben ejercer su derecho al pataleo como grupo de presión para buscar su sitio, algo que no me mola nada, o bien, mi opción preferida, se liberan ya de un yugo político, económico e institucional que las ningunea, renunciando a una falsa posición de poder por algo mucho mejor, la libertad de caminar por ellas mismas, sin favores ni sumisiones.

sábado, 29 de septiembre de 2018

ESTÁ CLAVADA UNA CRUZ EN EL VALLE DEL OLVIDO


            Con la letra alfa del alfabeto griego se grita por aquí el dolor jondo, se dibuja el ojo de una jábega y hasta un pez, ese pez con el que los primeros cristianos representaban a Dios, un símbolo de infinito apenas nos esmeremos un poco en redondear su cola de pescado blanco purísimo.

            Las líneas rectas perpendiculares sobre la casilla de un examen tipo test que decide un futuro prometedor pueden marcar con odio la foto de un ejecutado, conformar las aspas de un molino de viento que algún caballero andante convirtió en gigante, plantear la incógnita de una ecuación por resolver, componer el ordinal romano del número diez o clasificar una película como pornográfica. Son como travesaños de un puente de hierro sobre un río seco, como el avatar de un bloguero o como la mismísima cruz de Cristo. Con las mismas dos líneas rectas que se cruzan unos torturan y otros glorifican. Una misma palabra para leer muerte o vida eterna, a voluntad, la cruz teñida de rojo que marca un hospital de campaña fue una espada medieval manchada con la sangre del contrincante.

            Porque desgraciadamente en esta Torre de Babel no compartimos el mismo idioma, ni empleamos los signos por igual. Como las letras, los símbolos no son nada o pueden serlo todo según se quiera, según se elija o se retuerza su significado. Es el hombre, la sociedad que construye, quien otorga sentido a cada signo en cada tiempo, como puso nombre a los animales que dio muerte hasta su extinción.

            La cruz del Valle de los Caídos, sin moverse ni un ápice, puede dejar de glorificar al dictador golpista que la encargó y ensalzar a todos los inocentes que la arrastraron por la calle de la Amargura de la sierra madrileña, basta querer aprender el idioma, contemplar esa cruz de piedra sin ojos inyectados en sangre seca y no leer su mensaje por la cartilla de quienes la erigieron.

            Mi Cristo no cargó sobre sus hombros un símbolo falangista, aunque fuera algo parecido el madero humillante de un pueblo invasor. Mi Cristo no fue clavado a un monumento franquista aunque lo elevaran para propaganda y aleccionamiento en la cima del Gólgota, el monte de las calaveras de las víctimas de un imperio por conquista, quien así lo lea no me sirve de intérprete ni habla el lenguaje que quiero aprender. Ya estoy aburrido del balbuceo primario del rencor, ya estoy harto de lenguajes impuestos por las emociones de bandos sordomudos. Hay un idioma que apenas hablamos pero que solo aprenderlo daría sentido a la vida. No podemos hablar si rompemos las palabras.

miércoles, 31 de enero de 2018

PIÑATA EN EL ECHEGARAY

¿Quién me iba a decir que un suceso cofrade del pasado 10 de enero (a un año luz de tiempo de la sociedad de la información) iba a seguir hoy de actualidad? Y no precisamente por el cartel oficial de Semana Santa que ese día se presentó (es el suceso al que me refiero) sino por los tejemanejes de poder que se exhibieron previa invitación. Yo contemplé el acto por 101 Televisión, como todos los cofrades de relleno, no importa, el salón de mi casa es lo más parecido a aquel otro de los espejos de mi ayuntamiento al que antes acudía siempre que quería.

            En aquel escenario del Teatro Echegaray colgaba el cartel como cuelgan las piñatas, ésas hechas de barro que se llenan de monedas y se rompen a bastonazos. Allí, tras no sé cuántos presentadores, expuso Ruiz Montes su legítimo discurso como autor del cartel, lo que sirvió de inspiración a una improvisada tragicomedia generacional sobre la lucha por el poder municipal, todo ello con la figura reluciente del Cristo de la Redención convertido en telón de fondo, en un decorado.

            Empezó Don Elías Bendodo, presidente de la Diputación, alcaldable, haciendo apología de las virtudes de la juventud por ser joven el cartelista. Sus ojillos gritaban: “Si os gusta el cartel elegidme a mí como alcalde, coño, que también soy joven”. Don Francisco de la Torre la cogió al vuelo y halagó al cartelista con retranca por haber tenido el detalle de incluir a un nazareno representando a la madurez. Su socarronería declamaba “que le den por saco a ese niñato de la Diputación, aquí tenéis a un alcalde de verdad, con una experiencia tan imprescindible que sale hasta en los carteles de Semana Santa”.

            Para redondear el acto y curar las heridas de los garrotazos también habló allí, delante de todos los medios de comunicación convocados, alguien de Unicaja, entidad a la que los cofrades malagueños estaremos eternamente agradecidos: sin el patrocinio desinteresado de este banco no tendríamos cartel, dado el descomunal gasto económico que supone publicarlo y encima a color.
           



(No me he atrevido a publicar la otra versión en la que aparece la futura torre del puerto. Era una visión demasiado terrible hasta para un blog como éste en el que a veces se ha llegado a rozar lo gore. Me consta que lo leen menores de edad que podrían sufrir graves traumas.)

miércoles, 6 de julio de 2016

#PERDEMOSLAMUNDIAL

En realidad nunca hubo debate sobre La Mundial. Sus defensores fuimos unos ilusos combatiendo sin armas contra nadie, abogados de un juicio con sentencia comprada de antemano. Nos equivocamos, nos equivocamos en todo, irremediablemente.

Nos equivocamos al invocar a Jerónimo Cuervo, y también a Eduardo Strachan, en una ciudad que desconoce su historia, que no se quiere a sí misma, que no sabe ni reconocerse. No nos percatamos que el provincianismo anidaba en la élite cultural y mediática. Moneo contra Eduardo Strachan... si el pueblo no conoce a Strachan y la élite se reivindica como tal mediante Moneo ¿quién podría haber ganado la batalla si no?

Nos equivocamos al ensalzar un edificio viejo en una ciudad que considera progreso destruirlos, al defender sus virtudes para adecuarse a su entorno cuando precisamente era el entorno lo que se pretendía destruir, sus virtudes se tornaban vicios con cada argumento.

Nos equivocamos invocando sentimientos y no razones. No pudimos señalar a los deslumbrados por el (deslumbrante) curriculum de Moneo las sombras que la descompensación de alturas proyectará en el Hoyo (cada vez más profundo) de Esparteros, las extrañas líneas de fuga sin salida que por el Norte y por el Sur dejará la construcción sobre el Pasillo de Atocha.

Nos equivocamos al hacer creer que solo nos gusta conservar. No supimos hacer ver que precisamente lo que queremos es avanzar, que exigimos buena arquitectura de nuestro tiempo porque reconocemos y defendemos la arquitectura del pasado.

Fuimos incapaces de recalcar que la cuestión no era Moneo o La Mundial, sino la de denunciar un régimen de excepción para una normativa urbanística que nos defendía de tropelías pasadas. No pudimos hacer ver que la norma se había cambiado a golpe de talonario. 

No recalcamos lo suficiente que no era solo cuestión de alturas, que Braser pretendía fundamentalmente ganar suelo construyendo sobre una calle, sobre nuestra calle.

No hicimos hincapié en que la degradación del entorno no era culpa nuestra sino precisamente de aquellos que ahora pretendían enriquecerse a su costa, carroñeros sociales jugando al pelotazo. No supimos ni siquiera levantar suspicacias recordando que los solares junto al río ardieron en extrañas circunstancias.

No fuimos temor para los gobernantes, esa gran coalición de PP-PSOE que tan bien se articula cuando hay dinero de por medio, incluso nos dejamos engañar por la palabrería de aterrizados cantamañanas de la nueva política viejuna. No supimos ganarnos el apoyo de los soberbios columnistas que ven nuestro mundo desde lo alto de sus atalayas de alto standing.

Con el derribo de La Mundial no acabará una etapa, se perpetuará lo que somos y lo que fuimos, una ciudad de usar y tirar, de paso y de pasar.

Ahora que la batalla parece perdida y que los medios se suman, como siempre, al bando ganador, este bloguero no reniega, porque no habrá jamás cuerpo de hotel de lujo que derrote al alma de la pensión La Mundial.

domingo, 17 de enero de 2016

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL

Este año tendremos dos carteles oficiales en la Semana Santa de Málaga. Uno en relieve, pintado sobre diversos materiales, que como gotelé casero servirán para esconder sus evidentes limitaciones artísticas y publicitarias, destinado a figurar sobre los muros del ente agrupacional, con probable bolo previo en FITUR. El otro cartel será una fotografía del anterior, una copia barata en papel, debidamente patrocinada, al alcance de todos, una fotografía a color de una pintura gris.

            El primer cartel fue presentado con boato para los ombligos de la máxima institución cofrade malagueña, los miembros de la administración pública y los de las empresas patrocinadoras, que pudieron así desfilar sonrientes como carteles humanos en el photocall del Teatro Echegaray, telón del gran teatro del mundo, sin las cortapisas democráticas de un ayuntamiento, casa y casona abierta a todos. El segundo cartel fue anunciado a la vez para los 35 cofrades de a pie que, sin patrocinio ni postín, además de hacer Semana Santa hicieron ese día cola para acceder a las migajas impresas de un evento antes abierto a todos.

            El primero es un cartel de empresa para ciegos cofrade, que podrán recorrer su tan poco cartelística textura en braille con las yemas de los dedos de unas manos que habitualmente cuentan billetes y votos, o con las que se agarran a la cuerda de trepar. El segundo cartel, lamentablemente, pasados un par de días apenas conseguirá que los que no sean devotos de la Soledad de Viñeros levanten la vista de la fruta en el puesto del mercado. El cartel patrocinado será pronto eclipsado por coloristas imágenes menos pretenciosas que la oficial.

            En el cartel de este año lo primero que se lee no es “Málaga Semana Santa 2016, lamentablemente es un frío añadido de imprenta que deja claro que queda “prohibida su reproducción total o parcial”. Es por ello que no lo reproduzco aquí sin permiso, dejo el enlace como legalmente corresponde. Enlace.  

            Suplo la excepción con este otro cartel, el que anuncia la exposición temporal “Carteles de Artista” que puede contemplarse hasta el 21 de febrero en el Museo Carmen Thyssen por el precio de tres cervezas. Muy recomendable su visionado para aquellos que en la Agrupación de Cofradías deban elegir el cartelista en años venideros.


viernes, 25 de septiembre de 2015

CUESTIONES TERRITORIALES


A qué negarlo, mi coletilla había sido siempre la misma: eso de que para mí no hay fronteras. Posiblemente por ser hijo de mi tiempo, intoxicado, como tantos, con el sentimiento nacionalista español en el que me tocó nacer, con la muy personal aportación de mi capacidad por encontrarme a gusto en cualquier sitio mínimamente civilizado, cuando viajo nunca me siento de paso.

Sin embargo la obsesión separatista del nacionalismo catalán, que no quiere cuentas conmigo, y los comentarios antiespañoles del Trueba que ganó el óscar que celebré como mío, me han hecho replantearme ciertos temas. ¿No es la cuestión territorial una cuestión? Pues por eso me la cuestiono:

            ¿Y si las fronteras no fueran tan detestables? ¿Y si sirvieran para sumar más que para restar? ¿Y si las líneas divisorias territoriales fueran las adecuadas para canalizar los sentimientos del hombre, animal social, además de permitir su desarrollo y prosperidad?

            ¿No es algo natural que superada la primera barrera humana, la del hogar, que por propia biología concentra los sentimientos más puros, los familiares (aquellos por los que estaríamos dispuestos a matar o morir) nuestra vida se articule en torno a las calles del municipio, más o menos pueblo, más o menos barrio, donde nos conocemos, o podemos hacerlo, donde hacemos amistades o las perdemos, donde trabajamos o donde lo intentamos sin éxito...? ¿No es acaso el municipio un irrenunciable asentamiento tribal con comodidades?

            Subiendo un escalón me pregunto si no tiene cierta lógica que los municipios cercanos convengan relacionarse en unidades mayores, llámense provincias o comarcas, si no será legítimo que queramos saltar la muralla de nuestros pueblos, movernos con seguridad por un territorio conocido que sintamos como nuestro. ¿Acaso no queremos alternar los espetos del chiriguito con el plato de Los Montes a nivel gastronómico, geográfico y humano?

            Y sigo, ¿no observáis que a pesar de todas las dificultades que supone dibujar líneas fronterizas existen identidades culturales supraprovinciales fruto de la convivencia prolongada? ¿No es bueno por tanto que haya estructuras como las regiones, o las comunidades autónomas, que pongan un poco de orden y concierto en los hechos diferenciadores que los definen como pueblo?

            ¿Realmente no tiene utilidad el estado, en el sentido de una organización humana no tanto de puertas adentro como de puertas afuera, que ostente una posición de justo poder, que discrimine positivamente, que reivindique, prefiera y defienda a sus habitantes (ya por nacimiento o por voluntad), que compita y gane medallas sin dopaje, que preseleccione a sus candidatos a los oscars…? 

            Y para concluir, ¿no es cierto que los estados no pueden estar solos, que sigue habiendo imperios, que la globalización hace necesarias organizaciones internacionales o transfronterizas? ¿No existe en estas organizaciones un hueco para la utopía aunque no acaben de rematar la faena? ¿No sirven para corregir excesos y compensar fuerzas, para parar pies y sumar voluntades? ¿No es cierto que el aislamiento no es bueno a ningún nivel?

            ¿Y qué hago yo hablando de esto aquí? ¿No es esto un blog cofrade? Pues sí, es un blog cofrade, y lo cofrade tan humano como cualquiera otra de las realidades en las que se organizan los hombres y las mujeres. Propongo que sigáis leyendo este excesivamente largo post traduciendo mis preguntas retóricas al territorio Puentiferario, de donde en realidad parten.

            ¿Hay algún sentimiento más enraizado en lo cofrade que la devoción familiar, heredada de los padres o trasmitida a los hijos? ¿No es el municipio el cauce natural de constitución de una hermandad, la que condiciona el grupo humano que la conforma? ¿No requieren las hermandades de unos vecinos que salgan de sus casas para verlas o dejarse ver?

            ¿No compartimos idiosincrasia con la provincia? ¿No movemos los tronos como se dice los movían antes en Vélez, no compartimos estética y arte antequerano, no es cierto que los inventos cofrades de la capital se popularizan en la provincia?

            Con todas sus peculiaridades ¿no es más que notorio que la Semana Santa y la religiosidad popular de Andalucía tienen entidad propia, que configuran su cultura, que, para bien o para mal, la vertebran?

            ¿No es también cierto que la Semana Santa no es en realidad una fiesta andaluza, que pervive con formas peculiares por toda España? ¿No se sostiene artísticamente sobre las mismas esculturas en madera policromada de escuelas imagineras intercomunicadas? ¿No son todas las semanas santas fruto de un mismo pasado histórico y religioso, no hemos gastado el mismo oro de América, sufrido la misma invasión napoleónica, apagado la misma furia iconoclasta?

            ¿Acaso la Semana Santa española podría comprenderse si no estuviera inmersa en la civilización europea cristiana, si no hubiera estado poblada durante el medievo por los mismos cortejos de disciplinantes temerosos de Dios, si no se hubiera forjado en una misma Contrarreforma reaccionaria frente a una misma Reforma? ¿No está toda marcada a fuego por el mismo aparato barroco que divirtió a Occidente?


            Por todo lo retóricamente cuestionado, no reivindico las fronteras, porque esto me obligaría a imponerlas, pero no las niego, ni las recrimino, ni las odio. No son las fronteras las responsables de nuestros problemas, lo es nuestra falta de sentido común para servirnos de ellas, para vivirlas, disfrutarlas, atravesarlas y emplearlas con sensatez. Hace poco leía la incapacidad natural de tener demasiados amigos o la de sentir verdadero dolor por los grandes problemas de la Humanidad, un defecto de fábrica que antepone la pena por un niño muerto en la playa frente a la de miles en el fondo del mar. Tal vez el organigrama territorial sea la forma natural de suplir ese defecto de fabricación, la mejor manera de priorizar, de ramificar los afectos en sociedad, un esquema idóneo para convivir pacíficamente, para canalizar la solidaridad, la empatía y la ayuda mutua, un árbol con raíces y ramas con el que cosechar nuestros mejores frutos, esos que tanto se nos resisten.

miércoles, 24 de julio de 2013

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS DEL CIRIO, LA VELA Y EL MOCO DE AMBOS


1) Todas las velas y cirios son iguales ante la ley. No cabrá discriminación por razón de su origen, forma o color.

2) Las velas y cirios gozarán de la nacionalidad del lugar del primer encendido. Su personalidad nace con el primer moco. Podrán circular libremente a pesar de las fronteras geográficas o mentales.

3) Velas y cirios tienen derecho a la propia imagen, con completa libertad para rizarse lo que les venga en gana.

4) Cirios y velas tienen derecho a ser tratados dignamente por los medios de comunicación cofrade. Cualquier injuria proferida contra ellos será castigada con pena de ciriazo.

5) No cabe discriminación por razón de sexo. Esto es, a quien le gusten los cirios, que encienda cirios; a quien le gusten las velas, que encienda velas. Ningún cirio o vela sufrirá tampoco discriminación por razón del sexo del servidor con dalmática que los porte.

6) Cirios y velas tienen derecho a la salud. Todas las velas accederán a las técnicas de reproducción asistida de la llama sin discriminación por su estado civil u orientación sexual.

7) Los cirios y velas tendrán derecho a ser informados del titular al que alumbran y del palo que les aguanta.

8) Gozan de libertad religiosa y de libre expresión de las oraciones que prenden.

9) Tendrán derecho a la infancia y al encendido previo que forme la cuna de la llama adulta.

10) Las velas y cirios tienen derecho al trabajo y a ser encendidos tantas veces como sea necesario, a pesar del viento adverso y de las crisis de fe.

11) Los pabilos tienen derecho a ser prendidos por los medios más naturales posibles, evitando el empleo de armas de destrucción masiva del moco.  

12) Los cirios y las velas gozarán de la presunción de pureza salvo que se demuestre lo contrario. Sólo la cera más pura podrá acceder a los puestos de alta responsabilidad.

13) Las llamas tendrán derecho a la huelga ante la vulneración de sus derechos por las petaladas que apagan con todo.

14) Cirios y velas tienen derecho a la vivienda, ya sea en candelabro, hachón o tulipa. Su hogar deberá estar siempre limpio y reluciente. Las administraciones erradicarán los trenes de vela chabolarios.

15) Cirios y velas tendrán derecho a una muerte digna, a ser apagadas con delicadeza y a la vida futura mediante su reciclado.

miércoles, 20 de febrero de 2013

CAPILLEO (Y DESOLACIÓN)


En estos tiempos cuaresmales apetece un capilleo.

Vamos a empezar por San Pablo. Siempre coincido con algún viaje organizado de gente que de lejos acude a la Trinidad a conocer al Cautivo. No comprendo por qué no acceden, parroquianos y peregrinos, por la puerta principal, por la plaza de San Pablo, y lo han de hacer por calle Trinidad.



            De San Pablo directo a la Capilla del Puente, a la vera del cauce del río Guadalmedina. ¡Hola Guapa!


            Me encuentro Sto. Domingo cerrado, y también la Basílica de la Esperanza. Tendré que recrearme en el entorno perchelero de estos templos.



            ¡Ya estoy llegando a San Pedro!


            Y ahora para el Carmen. El templo luce espléndido, me refiero al interior claro…
           

            No hay capilleo malagueño que no pase por la Parroquia de San Juan.


            Y ahora al oratorio de Las Penas, camino de San Julián y los Santos Mártires.





            Ya se ve la torre mudéjar de Santiago en calle Granada, la que fuera esplendorosa arteria principal de la ciudad.



            Por la calle Victoria me dirijo al Rescate y después a San Lázaro.



            He llegado al Santuario con fuerzas para acercarme a la Divina Pastora.



            Cansado pero a un tiro de piedra de la Capilla del Molinillo y de San Felipe Neri.



            Puedo volver a casa, orgulloso de mis hermandades y sus casas de hermandad (y desolado por el estado de la ciudad en que radican)

miércoles, 6 de febrero de 2013

IGUALITO QUE SU MADRE



Creía sinceramente que las heridas se cerrarían o al menos que Tú, Cristo Mutilado, dejarías de estarlo. Creía que se pondría algún día fin a tu inútil función de bandera recordatoria de la barbarie, que volverías a ser abanderado del Perdón, pero veo que no.

Conocí hace poco a tu Madre por intermediación de un amigo y es Igualita que Tú. Casi cinco siglos lleva ya Mutilada en recuerdo de otra olvidada atrocidad, en este caso perpetrada por los ingleses quienes en 1596 la profanaron al tomar la ciudad de Cádiz.

Así permanece desde entonces Nuestra Señora de la Vulnerata en el Colegio de los Ingleses de Valladolid, esperando paciente, como Tú, dejar algún día de ser reflejo deforme de la maldad sin sentido de los hombres.

Cristo Mutilado, eres igualito que tu Madre.

domingo, 30 de diciembre de 2012

YO TAMBIÉN QUIERO HACER RECORTES EN EL 2013: DOCE PROPUESTAS



1) Recorte de las arcas municipales, en concreto del Área de Parques y Jardines, sufragado por la Cofradía de las Penas, mediante la adquisición, a corto o medio plazo, de un manto bordado.



2) Recorte energético 1. Supresión de los focos en el recorrido oficial por parte de las cadenas de televisión. Les aseguro que su labor de servicio público (y sus rentables picos de audiencia) se pueden llevar a cabo sin ellos. Si no saben cómo, pregunten a sus colegas de la ciudad hermana de Sevilla, sus televisiones hacen el servicio público (y los picos de audiencia) sin instalar proyectores.



 3) Recorte energético 2. Promovido por el Ayuntamiento, apagando iluminación pública a las cofradías que lo soliciten y denegando las peticiones de focos en los encierros por parte de hermandades “poco concienciadas con temas ecológicos”.



4) Recorte energético 3. La batería no es cofrade. Propongo recortar, hasta la absoluta supresión, la iluminación “artística” en los tronos.



5) Recorte de papel. Evitando la impresión de carteles “difíciles de ver” y los de “visión innecesaria”. Nuestros árboles lo agradecerán. El Amazonas se resiente cada cuaresma.



6) Recorte en gastos de protocolo. Quien quiera participar en la procesión que se pague la cuota de hermano, el alojamiento y la manutención (Así sabremos quien viene “al Dios rogando” y quien “al mazo dando”)



7) Recorte de combustible. Buscar un sustituto animal al combustible fósil del camión del romero de la Esperanza.



8) Recortes en petaladas. Más que nada porque lo extraordinario se está convirtiendo en algo ordinario. Además los tronos de Cristo quedan hechos un desastre.



9) Recorte en gomas no biodegradables, esto es, en chicles. Algunos hombres de trono piensan que masticar chicle viene en lo estatutos. Convendría campaña informativa.



10) Recorte de presencia política. Los políticos serán siempre bienvenidos, pero fuera de sus horas de trabajo. Si quieren trabajar en Semana Santa que se queden en el despacho.



11) Recorte de la Tribuna Principal. Se nos va un dineral en mano de obra, en tornillos y en mal gusto. Se puede sacar un pico vendiendo tres o cuatro plantas como chatarra o entera a alguna asociación brasileña sin ánimo de lucro.



12) Recorte de tiempo de paso de hermandades por recorrido oficial, con el consiguiente ahorro en pipas, latas, bocadillos y medicamentos, sobre todo analgésicos y ansiolíticos.

viernes, 16 de noviembre de 2012

LAS COSAS COFRADES IMPORTANTES



Alfileres, lancetas, imperdibles, agujas e hilo.
Tuercas, tornillos y palometas.
Alambre, mucho alambre, cinta adhesiva, grapadoras.
Cutter, cuchillos, tijeras.
Cajas de herramientas, de vida más o menos ordenada.
Cubos, cepillos, fregonas, espátulas.
Aladdin y el algodón maravilloso que no engaña.
Cazos y secadores de pelo que no secan el pelo. Planchas y papel de estraza.
Mantas de cunas, papeles, para divinos contornos.
Corcho de toda la vida, corcho verde, corcho blanco (poliestireno de todas las razas)
Cuerpos de andamio, listones, telas.
Monedas de duro o peseta jubiladas que calzan candelabros, pabilos, cañas de pescar luces.
Perchas de todas la tallas, cajas de todos los sexos, bolsas de todas las edades, bolas de alcanfor.
Tiritas penitenciales, fajas, analgésicos sin receta.
Papeletas, bolígrafos y rotuladores.
Libros de contabilidad y calculadoras sin avaricia.
Libros de actas, sobres, sellos. Archivadores de problemas solucionados y pendientes de solución.
Ordenadores (un renglón sólo para vosotros).
Ladrillos y tejas que cobijan y no especulan.
Fundas de instrumentos, partituras, atriles, zapato cómodo.
Carbón, estampas, lazos de seda, rosarios, botijos.
Caramelos, cajas con torrijas o borrachuelos.
Ojeras, horas de sueño. Dolores de barriga.
Discusiones, espantás, nervios, reproches, lagrimas.

Sois vosotras, cosas cofrades humildes, las verdaderamente importantes, las que no brillan pero cargan con todo, las que se sacrifican siempre, las cosas de las que nadie se acuerda al repartir los halagos y las recompensas pero a las que se acude cuando hay problemas, las que se esfuerzan en la sombra y nunca salen en las fotos, las sufridas, las indispensables.
En estos tiempos que corren mi homenaje a estas cosas cofrades verdaderamente importantes. Gracias a vosotras saldremos el año que viene y también saldremos de ésta, como siempre. En peores nos hemos visto... 



Publicada el 25 de Julio de 2012