miércoles, 3 de febrero de 2016

CONTRACORRIENTE



            Siento pena por la flor exótica importada, confiada en su amniótico invernadero, ignorante de que será pronto flor cortada y cara, vida sesgada.

            Me compadezco con las injusticias de los artesanos, quitándose horas de sueño y de televisión para poder entregar sus encargos de oro y plata en plazo. Las cofradías tiranas no perdonan, y seguro que hasta pagan mal.

            ¡Pobres abejas polinizadoras sin hogar! Sus colmenas destrozadas, sus celdas convertidas en escombros de fundición de cera virgen.

            Las nubes de incienso me recuerdan la niebla en la carretera, encima estoy resfriado y no huelo.

            Confundo los bombos de las bandas ensayando con los truenos de la tormenta del viernes. Vibran los cristales con esa marcha que se pondrá de moda como con el terremoto.

            ¡Clama al cielo ver esos estampados de la ropa de la sección de señora! Reclamos de colores chillones desaprovechados, escondidos como los escotes bajo los abrigos por el relente previsible del inmediato Domingo de Ramos!

            ¡Y esos niños de Dickens formando cola para hacerse el capirote una fría tarde de febrero…! ¡Se me parte el alma! 

            Te lo ruego Semana Santa, no vengas todavía, dame un poquito de tiempo. Demórate aunque sea media luna, que los altos instintos y las bajas pasiones hibernan aún en su madriguera, que los sentidos aún duermen junto a la estufa apagada, que aún no soy lo suficientemente niño, que aún no tengo la suficiente fe, que más que puente soy salmón contracorriente.

domingo, 31 de enero de 2016

EL INVITADO 14

         
          El invitado 14 llega puntual, vestido para la ocasión. Antes de cenar ayuda con esmero a poner la mesa, a moverla hasta que ésta ocupe el lugar preciso en la sala. Sabe que todos los detalles son importantes.

            El invitado 14 va y come lo que el Anfitrión le dice, al principio Pan, al final bebe Vino, aunque el Pan no sea pan ni el Vino sea vino. Hace todo lo que haya que hacer en conmemoración Suya.

            El invitado 14 no es un invitado cualquiera, es decisivo, pues acaba con la mala suerte de los 13 comensales a la mesa. Su presencia derrota al mal fario, atrayendo así sobre la reunión un futuro esperanzador. Gracias al invitado 14 la buena fortuna ronda la mesa, se impone sobre la tortura y la muerte. Judas, el invitado 13, ya no sobra, puede cenar tranquilo y descansar en paz tras su cobarde misión. Aquel Cordero que ayudó a sacrificar con un beso ya no está muerto.

            Al acabar la cena, cuando en la oscura noche todos abandonan la casa para cumplir su destino, el invitado 14 friega los cacharros, salvo el Grial, limpia la plata y coloca el ajuar reluciente en la albacería. 

            El invitado 14 no es uno, somos todos, sin el invitado 14 no somos nada.

domingo, 17 de enero de 2016

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL

Este año tendremos dos carteles oficiales en la Semana Santa de Málaga. Uno en relieve, pintado sobre diversos materiales, que como gotelé casero servirán para esconder sus evidentes limitaciones artísticas y publicitarias, destinado a figurar sobre los muros del ente agrupacional, con probable bolo previo en FITUR. El otro cartel será una fotografía del anterior, una copia barata en papel, debidamente patrocinada, al alcance de todos, una fotografía a color de una pintura gris.

            El primer cartel fue presentado con boato para los ombligos de la máxima institución cofrade malagueña, los miembros de la administración pública y los de las empresas patrocinadoras, que pudieron así desfilar sonrientes como carteles humanos en el photocall del Teatro Echegaray, telón del gran teatro del mundo, sin las cortapisas democráticas de un ayuntamiento, casa y casona abierta a todos. El segundo cartel fue anunciado a la vez para los 35 cofrades de a pie que, sin patrocinio ni postín, además de hacer Semana Santa hicieron ese día cola para acceder a las migajas impresas de un evento antes abierto a todos.

            El primero es un cartel de empresa para ciegos cofrade, que podrán recorrer su tan poco cartelística textura en braille con las yemas de los dedos de unas manos que habitualmente cuentan billetes y votos, o con las que se agarran a la cuerda de trepar. El segundo cartel, lamentablemente, pasados un par de días apenas conseguirá que los que no sean devotos de la Soledad de Viñeros levanten la vista de la fruta en el puesto del mercado. El cartel patrocinado será pronto eclipsado por coloristas imágenes menos pretenciosas que la oficial.

            En el cartel de este año lo primero que se lee no es “Málaga Semana Santa 2016, lamentablemente es un frío añadido de imprenta que deja claro que queda “prohibida su reproducción total o parcial”. Es por ello que no lo reproduzco aquí sin permiso, dejo el enlace como legalmente corresponde. Enlace.  

            Suplo la excepción con este otro cartel, el que anuncia la exposición temporal “Carteles de Artista” que puede contemplarse hasta el 21 de febrero en el Museo Carmen Thyssen por el precio de tres cervezas. Muy recomendable su visionado para aquellos que en la Agrupación de Cofradías deban elegir el cartelista en años venideros.


viernes, 2 de octubre de 2015

CONTIENE SULFITOS


Estoy intentado escribir un post chulo sobre el aniversario de Viñeros pero no me sale, no hay manera...

Trato de organizar parábolas del Nuevo Testamento, una de una viña donde unos jornaleros trabajan más que otros pero acaban cobrando todos lo mismo, incluyendo algún arcabucero indigno que apuradillo se fue a la vendimia a última hora; otra parábola con sarmientos de vela o correón que asumen voluntariamente cuáles hayan de ser los frutos de su destino junto a su Vid.

Intento incluir imágenes bonitas, como las de pámpanos dorados por el mismo sol que dejaba marcas de bikini a las suecas en los años 60, el sol que fosilizaba las pasas que bendecían los kioscos de golosinas de la nobleza de media Europa. Frutos de la tierra, lo de Madre Tierra se les queda corto porque Dios es Madre y Padre, y no lo es solo de la Tierra, también de Marte, poblado por boquerones marcianos que nadan por su mar salá, y de todo el Universo. Si hay una galaxia Vía Láctea tiene que haber otra Vía de Vino Tinto con ribetes bordados en oro.

No querría que faltara la imponente visión de una Cepa cruciforme que lejos de permanecer atada a sus raíces centenarias se arrastra por las calles arando la tierra y, como buena maquinaria barroca, sembrando simultáneamente los surcos con semillas de uva que cuentan ya 400 nocheviejas, 400 buenas y malas cosechas.

Reproduzco mentalmente una película de terror con un insecto amarillo gigante que vino de América, de nombre Filoxera, que destruyó toda vid a su paso implantando en Málaga su ley seca y su resaca de pobreza.

Intento relacionarlo todo con un trono dorado con forma de cáliz, con un tonel jukebox lleno de música moderna de agrupación, con el diapasón de la llave de un gran tesoro, con la parrilla de San Lorenzo prendida con las brasas del convento en llamas de la Merced, con cañas de vino y esponjas mojadas en Pajarete en vez de vinagre, con Antigua Casa-hermandad de Guardia en Carretería, con la imagen de una Inmaculada Concha Fina bajo palio de cielo emparrado, que aún Traspasada de dolor avisa cuando en las bodas se acaba el vino.

Me gustaría escribir un post que dejara el mejor vino para el final, el consagrado que deja de ser vino para ser Otra Cosa.

            Quería escribir un post chulo, diferente, como las cofradías raras y con personalidad que tanto me gustan, al final este batiburrillo es el que me ha salido, eso sí, contiene sulfitos, sulfitos para dar y regalar, los sulfitos de la mejor de mis intenciones.

Imagen: Racimo de uvas de Maruja Mallo (1944)

viernes, 25 de septiembre de 2015

CUESTIONES TERRITORIALES


A qué negarlo, mi coletilla había sido siempre la misma: eso de que para mí no hay fronteras. Posiblemente por ser hijo de mi tiempo, intoxicado, como tantos, con el sentimiento nacionalista español en el que me tocó nacer, con la muy personal aportación de mi capacidad por encontrarme a gusto en cualquier sitio mínimamente civilizado, cuando viajo nunca me siento de paso.

Sin embargo la obsesión separatista del nacionalismo catalán, que no quiere cuentas conmigo, y los comentarios antiespañoles del Trueba que ganó el óscar que celebré como mío, me han hecho replantearme ciertos temas. ¿No es la cuestión territorial una cuestión? Pues por eso me la cuestiono:

            ¿Y si las fronteras no fueran tan detestables? ¿Y si sirvieran para sumar más que para restar? ¿Y si las líneas divisorias territoriales fueran las adecuadas para canalizar los sentimientos del hombre, animal social, además de permitir su desarrollo y prosperidad?

            ¿No es algo natural que superada la primera barrera humana, la del hogar, que por propia biología concentra los sentimientos más puros, los familiares (aquellos por los que estaríamos dispuestos a matar o morir) nuestra vida se articule en torno a las calles del municipio, más o menos pueblo, más o menos barrio, donde nos conocemos, o podemos hacerlo, donde hacemos amistades o las perdemos, donde trabajamos o donde lo intentamos sin éxito...? ¿No es acaso el municipio un irrenunciable asentamiento tribal con comodidades?

            Subiendo un escalón me pregunto si no tiene cierta lógica que los municipios cercanos convengan relacionarse en unidades mayores, llámense provincias o comarcas, si no será legítimo que queramos saltar la muralla de nuestros pueblos, movernos con seguridad por un territorio conocido que sintamos como nuestro. ¿Acaso no queremos alternar los espetos del chiriguito con el plato de Los Montes a nivel gastronómico, geográfico y humano?

            Y sigo, ¿no observáis que a pesar de todas las dificultades que supone dibujar líneas fronterizas existen identidades culturales supraprovinciales fruto de la convivencia prolongada? ¿No es bueno por tanto que haya estructuras como las regiones, o las comunidades autónomas, que pongan un poco de orden y concierto en los hechos diferenciadores que los definen como pueblo?

            ¿Realmente no tiene utilidad el estado, en el sentido de una organización humana no tanto de puertas adentro como de puertas afuera, que ostente una posición de justo poder, que discrimine positivamente, que reivindique, prefiera y defienda a sus habitantes (ya por nacimiento o por voluntad), que compita y gane medallas sin dopaje, que preseleccione a sus candidatos a los oscars…? 

            Y para concluir, ¿no es cierto que los estados no pueden estar solos, que sigue habiendo imperios, que la globalización hace necesarias organizaciones internacionales o transfronterizas? ¿No existe en estas organizaciones un hueco para la utopía aunque no acaben de rematar la faena? ¿No sirven para corregir excesos y compensar fuerzas, para parar pies y sumar voluntades? ¿No es cierto que el aislamiento no es bueno a ningún nivel?

            ¿Y qué hago yo hablando de esto aquí? ¿No es esto un blog cofrade? Pues sí, es un blog cofrade, y lo cofrade tan humano como cualquiera otra de las realidades en las que se organizan los hombres y las mujeres. Propongo que sigáis leyendo este excesivamente largo post traduciendo mis preguntas retóricas al territorio Puentiferario, de donde en realidad parten.

            ¿Hay algún sentimiento más enraizado en lo cofrade que la devoción familiar, heredada de los padres o trasmitida a los hijos? ¿No es el municipio el cauce natural de constitución de una hermandad, la que condiciona el grupo humano que la conforma? ¿No requieren las hermandades de unos vecinos que salgan de sus casas para verlas o dejarse ver?

            ¿No compartimos idiosincrasia con la provincia? ¿No movemos los tronos como se dice los movían antes en Vélez, no compartimos estética y arte antequerano, no es cierto que los inventos cofrades de la capital se popularizan en la provincia?

            Con todas sus peculiaridades ¿no es más que notorio que la Semana Santa y la religiosidad popular de Andalucía tienen entidad propia, que configuran su cultura, que, para bien o para mal, la vertebran?

            ¿No es también cierto que la Semana Santa no es en realidad una fiesta andaluza, que pervive con formas peculiares por toda España? ¿No se sostiene artísticamente sobre las mismas esculturas en madera policromada de escuelas imagineras intercomunicadas? ¿No son todas las semanas santas fruto de un mismo pasado histórico y religioso, no hemos gastado el mismo oro de América, sufrido la misma invasión napoleónica, apagado la misma furia iconoclasta?

            ¿Acaso la Semana Santa española podría comprenderse si no estuviera inmersa en la civilización europea cristiana, si no hubiera estado poblada durante el medievo por los mismos cortejos de disciplinantes temerosos de Dios, si no se hubiera forjado en una misma Contrarreforma reaccionaria frente a una misma Reforma? ¿No está toda marcada a fuego por el mismo aparato barroco que divirtió a Occidente?


            Por todo lo retóricamente cuestionado, no reivindico las fronteras, porque esto me obligaría a imponerlas, pero no las niego, ni las recrimino, ni las odio. No son las fronteras las responsables de nuestros problemas, lo es nuestra falta de sentido común para servirnos de ellas, para vivirlas, disfrutarlas, atravesarlas y emplearlas con sensatez. Hace poco leía la incapacidad natural de tener demasiados amigos o la de sentir verdadero dolor por los grandes problemas de la Humanidad, un defecto de fábrica que antepone la pena por un niño muerto en la playa frente a la de miles en el fondo del mar. Tal vez el organigrama territorial sea la forma natural de suplir ese defecto de fabricación, la mejor manera de priorizar, de ramificar los afectos en sociedad, un esquema idóneo para convivir pacíficamente, para canalizar la solidaridad, la empatía y la ayuda mutua, un árbol con raíces y ramas con el que cosechar nuestros mejores frutos, esos que tanto se nos resisten.

lunes, 14 de septiembre de 2015

POSTGÓN



Mi arco iris negro atravesó un prisma cristalino de agua pura, una gota condensada sobre una flor del Jardín de los Monos, y proyectó un chorro de luz blanca tan cegadora que no pude repelerla con las gafas de mercurio de mi apatía.

Mi mente negra viajó en la catedral del tiempo y con ella la Señora de mis amores, que dejó de ser la Viuda al pie de la cruz para teletransportarse en radiante Niña casadera.

Hoy que la paloma del Espíritu Santo aún picotea granos de arroz por las aceras, que las alcantarillas de la ciudad purifican su hedor con agua de rosas, que el eco de los cohetes se fija en resonancias magnéticas custodiadas en el archivo de milagros de una Enfermera de la Cruz Verde, hoy que la música aún acompasa el ritmo de los corazones con agujetas por tanto latir y que la pesada losa de los piropos y los besos sepulta para siempre los muertos aspavientos, hoy, con resaca de bebida blanca, quiero postgonar que mi Señora del Puente sonrió como nunca, animada por el resplandor de los flashes de los móviles de una morillera, y que como señal victoriosa lloró de alegría gotas de rocío con las luces del alba.

Puentiferario, que no se había visto jamás en otra semejante, está feliz y estará por siempre eternamente agradecido, por eso lo proclama públicamente para que conste.