lunes, 14 de septiembre de 2015

POSTGÓN



Mi arco iris negro atravesó un prisma cristalino de agua pura, una gota condensada sobre una flor del Jardín de los Monos, y proyectó un chorro de luz blanca tan cegadora que no pude repelerla con las gafas de mercurio de mi apatía.

Mi mente negra viajó en la catedral del tiempo y con ella la Señora de mis amores, que dejó de ser la Viuda al pie de la cruz para teletransportarse en radiante Niña casadera.

Hoy que la paloma del Espíritu Santo aún picotea granos de arroz por las aceras, que las alcantarillas de la ciudad purifican su hedor con agua de rosas, que el eco de los cohetes se fija en resonancias magnéticas custodiadas en el archivo de milagros de una Enfermera de la Cruz Verde, hoy que la música aún acompasa el ritmo de los corazones con agujetas por tanto latir y que la pesada losa de los piropos y los besos sepulta para siempre los muertos aspavientos, hoy, con resaca de bebida blanca, quiero postgonar que mi Señora del Puente sonrió como nunca, animada por el resplandor de los flashes de los móviles de una morillera, y que como señal victoriosa lloró de alegría gotas de rocío con las luces del alba.

Puentiferario, que no se había visto jamás en otra semejante, está feliz y estará por siempre eternamente agradecido, por eso lo proclama públicamente para que conste.


sábado, 25 de julio de 2015

PASIÓN ANIMAL

            Bajo la premisa de que si no puedes hacer nada nuevo haz lo de siempre, presento este post. Sirve de continuación, y autohomenaje, a uno de mis posts favoritos, "Pasión Ecológica". En el presente no son los hermanos árboles, son los hermanos animales los encargados de representar los misterios de la Pasión.

Por si alguien se me escandaliza, le recuerdo que Cristo antes de ser un Hombre clavado en una cruz fue un Pez en el arte paleocristiano. Laudato si.


Entrada en Jerusalén.
“Two Donkeys”, 1816, John Constable.


Última Cena.
Pelícano, 1450, Museo Meermanno La Haya. Anónimo francés.


Oración en el Huerto.
Ciervos en la nieve, de Courbet (1866).


Prendimiento.
“Perra blanca acechando la caza”, 1714, Alexandre-François Desportes.


Jesús ante el sumo sacerdote, sacerdotes, ancianos y escribas.
“Monkeys as judges of art”, 1889, Gabriel Von Max.


Negaciones de Pedro.
“Le Coq”, 1940, Miró.


Flagelación.
“Ciervo acosado por una jauría de perros”, Paul de Vos (1591-1678)


Coronación de espinas.
“A Hedgehog”, Hans Hoffmann.


 Ecce Homo.
“Lion (The Look Out)”, 1900, Rosa Bonheur.


Jesús carga con la cruz.
“Charrette de boeuf”, 1884, Vincent van Gogh.


Jesús Caído.
“Perro semihundido”, 1819–1823, Goya.


Jesús muere en la cruz.
“Cristo (Agnus Dei)”, 1635-1640, Zurbarán.


Longinos traspasa el costado de Jesús.
“Retrato del caballo de carreras Whistlejacket”, 1762, George Stubbs.


Sexta Angustia.
“Anguish”, 1878, August Friedrich Albrecht.


Resurrección.
“Ave Fénix”, 1584, de Histoire des Animaux singuliers
de Geofroy Linocier

martes, 7 de julio de 2015

BODY AND SOUL

El Centre Pompidou Málaga cuenta con su propia galería de los horrores, lleva por título “El Cuerpo Político”. En esta sala se recogen expresiones artísticas de las que podríamos etiquetar como las primeras mujeres verdaderamente libres de la historia del arte, pues son protagonistas, o herederas, de la revolución sexual de los años sesenta del pasado siglo.

Llama poderosamente mi atención que estas mujeres optaran precisamente por el body art, y en concreto por formas de autoagresión, como si su imaginación fuera en realidad proyección del patriarcado que las cosificó y explotó durante siglos, como si su margen de libertad creativa recién ganada se limitara a inflingirse voluntariamente el daño y la humillación que antes la sociedad les imponía contra su voluntad.

En el Pompidou podéis contemplar como Ana Mendieta dibuja en la pared con la sangre que brota de sus muñecas o como Sigalit Landau se autolesiona bailando desnuda con un Hula Hoop fabricado con alambre de espinos. El público asiste a su reivindicativa mortificación con el mismo interés morboso que antes presenciaría los cortejos de disciplinantes, irónicamente erradicados de nuestra sociedad por primitivos.


He de precisar que este tipo de performances no son patrimonio de lo femenino; Chris Burden en Shoot (1971) llegó a recibir un disparo en su brazo izquierdo y en Trans-Fixed de 1974 se crucificó sobre el capó de un Volkswagen Escarabajo, pero son casos puntuales frente a los de las mujeres, véanse los aplaudidos malos ratos de todo tipo soportados por primeras figuras de la escena como la precursora Yoko Ono o Marina Abramovic.


Hasta aquí mujeres y body art, ahora empiezo con mujeres y soul art dando esos giros bruscos de guión que solo un post de blog puede permitir. Bautizo con este título a una breve exposición de la que soy comisario. Frente a la trasgresión feminista doy rienda suelta a mi machista mojigatería. Contrapongo la dolorosa autoexploración artística del cuerpo de la mujer con su alma idealizada retratada por decadentes artistas masculinos. En esta serie las mujeres aparecen rezando, sufriendo en su mayoría, desnudas de alma para dentro. Con independencia de la mayor o menor calidad artística de las obras todas permiten imaginar momentos de intensidad emocional, intuir dolores propios o compartidos, sentirlas desvalidas, indefensas frente a la adversidad.


Capilla de la Virgen de los Dolores del Puente. Autor y fecha desconocidos.

Es esta instantánea el motivo que inspira esta exposición, su hilo conductor, por razones obvias en las que no es preciso ni entrar. Hay más “Dolores del Puente” en esta foto que en todo el Lunes Santo, y más verdad en esta señora arrodillada en la noche que en toda la nómina de hermanos de Su cofradía. Esta señora reza, sus problemas son los mismos de los que a diario siguen pasando por su capilla, pero los sentimientos son suyos. El fotógrafo documenta desde la distancia, no interfiere en la sacra conversación, yo tampoco.


  Gabriel Cornelius von Max. The Ecstatic Virgin Anna Katharina Emmerich. 1885.

 He evitado incluir en esta exposición a las santas. Las santas llevan la oración incluida en contrato, no tendría por tanto mérito convertir esta galería en un santoral femenino, sin embargo no he podido sustraerme a este retrato idealizado de Ana Catalina Emmerich, monja agustina canonizada en 2004. El dolor es por tanto legítimamente místico desde el 2004, pero en 1885, cuando el cuadro fue pintado, era un dolor inescrutable. El consuelo se confunde con el sufrimiento. La enfermedad y la santidad son indistinguibles para el compungido espectador.


 Piet Mondriaan. Devotion. 1908.

El pintor abstracto de las líneas rectas y de los colores planos tuvo un pasado más concreto y en él este cuadro soul art. Una niña de pelo color llama reza elevando la mirada, pero no solo mira, esta niña ve. Ve con unos ojos que casi dibujan lo Sagrado a quienes contemplan la escena.


 Manuel Ocaranza. La flor muerta. 1868.

Los tiempos han cambiado mucho desde el año 1868 pero en cualquier caso hemos de reconocer que la inocencia aún existe y que la inocencia, tarde o temprano, se acaba perdiendo. Tal vez si fuera otra flor la que muriera podría darle otra interpretación a este cuadro, pero es una pura azucena la que muere en su maceta… Tranquila niña, se te pasará, la azucena es un bulbo, aunque se corte volverá a florecer, probablemente rodeada de cardos así que ándate con cuidado.


 Exvoto mexicano. Autor anónimo. 1884.

            Aunque no se lea bien ahí lo pone bien clarito, que todo el mundo se entere: la Virgen ha hecho un milagro y esa mujer está agradecida. El exvoto es un post-rezo, muy distinto del “coge el milagro y corre” tan de nuestros días. Gracias.


             Antonio Muñoz Degrain. Desdémona. 1887.

            Rezo estereotipado, poco creíble, demasiado bien vestida para tener problemas. No le hacemos mucho caso por teatrera, casi ni inspira lástima este cuadro de género de mi admirado Muñoz Degrain. Pero quien reza no es una desconocida, por el título sabemos que se llama Desdémona y por ello intuimos las razones de su rezo. También sabemos que sus súplicas serán infructuosas, que morirá a manos de un marido celoso e inseguro. Esta Desdémona representa a tantas mujeres poco creíbles, demasiado bien vestidas para tener problemas, a las que no hacemos mucho caso, que mueren a manos de sus parejas con nuestra complicidad.


            Thomas Cole. Il Penseroso. 1845.

Podía ser un rezo reparador, el desahogo en soledad de una jovencita con mal de amores pero ahí está esa cesta llena de ropa y un pueblo en la lejanía. Esta chica esta desesperada y se encuentra sola. Se va, o la echan. Las razones para ello siempre eran las mismas. Adiós niña.



 Maurice Bompard (1857-1936). A Prayer to the Madonna.

En un juego de mímica, por su expresión corporal, esta joven veneciana sería una pila, una pila recargable, una pila recargable descargada. Ese brazo apoyado en el altar, con la languidez de la derrota, sería un polo, el negativo, el positivo se encuentra en el altar. Carga libre y gratuita. No solo veo electricidad, veo chispas metafísicas provenientes de la Madonna. Silencio, se carga.


 Jozsef Rippl-Ronai. Sorrow. 1903.

            El rezo tras el fatal desenlace. La oración sin remedio para quien quiso y ahora viste de luto. La mujer vuelve la cara, todo el cuerpo más bien, al angelical apoderado de Dios. Este rezo lleno de reproches es el último rezo para muchos. El rezo del descreimiento y del punto y final. Sin embargo… ese acompasado giro de cabeza obediente a regañadientes al camino que señala el ángel con el brazo... Algo me dice que todo no está perdido en este rezo, que a la larga servirá de consuelo, que la herida sanará. El mantón de luto del dosel tiene su perímetro bordado con una futura primavera.


 Dirck van Delen (1604-1671). Lady Kneeling before an Altar in a Candlelit Church Interior.

Hay que ver cómo resplandece en la oscuridad la solución del problema perentorio de esta señora. Le ha pillado tan de sorpresa que casi no se lo cree. No estaba en el altar mayor, según parece ha tenido que dar un rodeo por el templo. No cabe duda, esa llama que arde estaba para ella. Enhorabuena señora.


 Moreno Carbonero (1860-1942). Doña Blanca de Navarra.

Doña Blanca de Navarra no sabe lo que rezar, no sabe lo que pedir, se deja llevar por la historia recostada en el muro. Doña Blanca de Navarra, marioneta de la ambición de su padre y de su marido, no pudo cortar sus hilos para hablar con Dios, y con Él solo se puede hablar en libertad para encontrar consuelo.


Dmitri Anatolyevich Belyukin. Old Church, New Church. 1995.

            Y con este cuadro lejano vuelvo al punto de partida. Oraciones de diario que no precisan de truenos para recordar a Santa Bárbara. Oraciones preventivas que no declaran la guerra a la desesperación sino que la vacunan. Oraciones cimiento de unas vidas llenas de fortaleza y serenidad. Soul.

sábado, 20 de junio de 2015

POST CHIQUITO


Hoy la calle Ancha, engalanada y a dieta desde hace meses, enfajada con su corsé de adoquines, se estrechará a tono con Tu cariñoso diminutivo. Sabe que sacarás a pasear con cordones dorados a la piedra de nuestros defectos y a la Cruz de nuestros pecados, que no aguantan más para poder desahogarse por las esquinas.

Corona de oro con pies descalzos. No solo cabeza como el Degollado, todo Tú te ofrecerás de rodillas para ser comido, sobre el último piso del frutero dorado con tres bandejas de Tu trono, que ocupa el centro de la mesa del convite eucarístico, flanqueado por cuatro altos faroles.

Tu pelo largo, rizado, atributo del Rey de los Reyes en la genealogía malagueña, se peinará con la brisa, se fijará con la sal. Los filisteos lo cortaron en aquella primavera infernal del 1931 pero como a Sansón te volvió a crecer, regado con el crecepelo perchelero de Tu devoción de siglos. 

Chiquito en relación a la Enormidad que representas. La Misericordia no está caída, suena la campana, ya se levanta.

sábado, 6 de junio de 2015

MAD MAX Y EL CORPUS CHRISTI

Aún con resaca por el derroche de adrenalina de “Mad Max: Furia en la carretera” (George Miller, 2015). Película de velocidad trepidante, llena de violencia primaria, de la buena por falsa, por tanto sin consecuencias morales, en la que unos casisupervivientes buscan frenéticamente y a todo motor a través del desierto lo que una vez perdieron: la redención (sí, así como suena).

Sin querer entrar en más profundidades, en medio de este millonario monumento popular a la diversión proyectado en dos dimensiones, lleno de imágenes impactantes que dejan huella, aparece una en concreto que me llamó poderosamente la atención y que quiero traer aquí: la de un deforme guitarrista motorizado que pone banda sonora a la persecución con su flamante punteo distorsionado y ultra-amplificado.


            ¿Por qué traigo a este blog este tema? Porque hubo un tiempo en que la Iglesia se encargaba de estos menesteres de masas, de estos espectáculos que sobrecogían al personal. Hubo un tiempo en el que la peli de Mad Max era la fiesta del Corpus Christi. Celebración a la que se rindió en cuerpo y alma toda la artillería barroca, llenándola de ruedas, de excesos, de efectos imposibles y de cinematográfica teatralidad. Toda la magnificencia imaginable y costeable al servicio del culto público a un poquito de Pan consagrado. Aún se conservan en algunas ciudades y pueblos vestigios, más decorativos que otra cosa, del antiguo esplendor, pero ya sin el factor sorpresa de unas fuentes que un día al año manaban vino y emborrachaban de fe.

            Traigo a Mad Max y a su guitarrista ambulante porque el otro día encontré esto: un órgano procesional que rodaba por las calles de este valle de lágrimas sobre los autos de los cortejos del Corpus, concebidos más como autos sacramentales que como procesiones. Sones de Iglesia recorriendo ciudades vestidas de cielo para la celebración de una Alianza, un Contrato Unilateral único e inaudito, en el que el mismo que paga el precio entrega la cosa, el precio es un sacrificio mortal y la cosa nuestra redención. Un contrato no sujeto a condición ni a plazo y que para colmo se actualiza a diario, en cada misa, hasta el fin de los tiempos.


lunes, 27 de abril de 2015

PROHERMANDADES, ASOCIACIONES DE FIELES, GRUPOS COFRADES... OS DESEO LO PEOR.



1. Os deseo un cura con el que os llevéis a matar
            Un director espiritual que os ponga pegas continuamente, que no os deje decidir con libertad invocando razones litúrgicas y catequéticas, que su empeño sea hacéroslas pasar canutas.


2. Una iglesia como sede en la que no os sintáis cómodos. 
            Un templo donde las cofradías no tengan hueco previsto y hayan de ganárselo en la feligresía con sangre, sudor y lágrimas.


3. Una imagen titular que no os guste. 
            Así, como suena, os deseo una imagen que no os guste pero que os acabe gustando con el tiempo. Dios y su Madre no pueden pagar los platos rotos de vuestra inmadurez artística y cofrade. Los “pues a mí me gusta” deben quedar erradicados en cuanto se pisa la frontera del culto público.


4. Os deseo muchos revotaos. 
            Os deseo muchos revotaos, toda esa gente mal vista que no ha cuajado en otra hermandad por diversas razones pese a haberlo intentado de buena fe. Os deseo gente que os dé sopas con onda, lecciones de todo lo que no sabéis.


5. Que carezcáis de bienes suntuarios durante muchos años. 
            Os deseo que no tengáis de nada y os falte de todo. Flaco favor se le hace a una imagen sin apenas historia recamándola de arriba a abajo como si los bordados no fueran con ella. Los lujos son espolones del culto continuado, salen con el tiempo y con el cariño. Las vitrinas de los anticuarios están llenas de tesoros de hermandades muertas.


6. Que no lleguéis nunca al recorrido oficial. 
            Os deseo que nunca queráis ser una más, que os empapéis siempre de barrio y de cercanía, que vuestra aspiración no sea pareceros a las cofradías importantes. Os deseo que en lugar del “quiero y no puedo” sigáis la estela de todas aquellas hermandades anteriores a la fundación de la Agrupación, hermandades de cultos públicos extraordinarios porque se supeditaban a las necesidades de sus hermanos.